Publicado por primera vez en 13/9/20 14:23
Actualización: martes, 2 de julio de 2024, 20:15:50
hoy: martes, 14 de abril
de 2026. 17:08:11
Son muchos los cristianos que apostatan, muchos bautizados que se renuncian al camino de su salvación porque se dejaron robar su fe por el príncipe de este mundo, no pueden soportar la cruz, porque ven los ejemplos malvados de algunos que se consagraron al Señor y se hicieron enemigos suyos, son despreciados por personas que se hicieron pastores, sacerdotes, obispos, cardenales, cuando sucede algo así, el resultado es que no son siervos de Cristo Jesús. Donde se siembra el mal, no está el Señor sino el Maligno.
El demonio quiere que te
fijes en esos pecados ajenos y te convence para que cometas apostasía, así
tiene a su disposición a tales almas, que en realidad no buscaron a Cristo, y
por eso, algunos dicen, que dejan de ir a la Iglesia porque hay muchos hipócritas,
y se meten en algunas sectas, protestantes, en la secta de Mahoma, o se hace
mormón, etc. No es que en la Iglesia haya hipócritas por decisión, sino es que
los hipócritas del mundo, que son todos los que son, se meten en la Iglesia, y
siembran la cizaña, los malos ejemplos, la murmuración. La Iglesia nunca
siembra el mal, ni el engaño. Porque la Iglesia que es Santa e Inmaculada nació
de Dios, no puede pecar, imposible. Pues le asiste el Espíritu Santo. El que
mira con malos ojos a la Santa Iglesia de Dios, es inmensa la oscuridad que
tiene aquellas almas.
Se debe tener la mirada
fija en la Voluntad de Dios, el corazón bien dispuesto no se deja engañar por
los falsos hermanos, no ponen sus oídos en lo que dicen los falsos
maestros.
Aléjate de los malvados,
pues no quieren tu bien sino tu perdición. No le hables aunque te pregunten.
Dicen los hijos del pecado, que no van a la Iglesia porque hay muchos
hipócritas. Hay que verlo también que son hipócritas porque se alimentan de la
mesa de los demonios, y no van a la Iglesia para rezar, sino para ver a la
gente. Los hipócritas no pertenecen al Reino de Dios, por eso vemos, que al
Señor nunca le agradó a los hipócritas, son los malos cristianos, escandalosos
en todos los sentidos. Pero en la Iglesia de Cristo no todos son hipócritas,
sino personas que acuden a Dios con el corazón arrepentido. La gente que
después de recibir la Sagrada Comunión, luego al salir se enzarzan en insultos,
desprecios y amenazas, ¿No acabas de ver que delante de ti han comulgado? Pero
la violencia estalla una vez que ha salido de aquella iglesia. Son personas que hablan mal, un lenguaje pecaminoso, despues de haber comulgado,
Antes del confinamiento, yo solía ir a la Santa Misa de una orden religiosa de Santa Teresa de Jornet, que
se dedica al cuidado de los ancianos desamparados. Un anciano se fijaba en mí y
me llamaba la atención, le molestaba grandemente que yo adorase al Señor, postrándome
en el suelo. Varias veces me lo exigía el anciano, pero no respondí ni palabra,
en fila que nos pusimos para comulgar, yo me colocaba al final de la fila para
no molestar a los ancianos. Y sin embargo, ese pobre anciano, como si me
lanzase rayos con sus ojos, y procuré evitar sus miradas.
En otro momento, que me
había parado, ya había terminado la Santa Misa, y todos se iban marchando. Me
dijo enfurecido: Que me fuera y no volviese más. Y que hablaría con alguien
superior, para que me prohibiese la entrada a la Iglesia.
Es una situación bastante
peligrosa para el alma, recibir a Iesus con el corazón mal dispuesto, como
exhorta San Pablo come y bebe su propia condenación.
La
Iglesia no pertenece a las personas, sino que su Autor es Dios, y si Dios que
te ha buscado, que te ha llevado a la Iglesia, al redil, solo a Él debemos
agradecer, aunque todos los demás pastores modernistas, todos son rebeldes,
infieles y desobedientes a la Voluntad de Dios, aunque estos tales se revuelvan
contra nosotros, por que somos fieles y obedecemos a Dios, quiere que
permanezcamos en la Iglesia. Pero también necesitamos vivir la vida de Jesús,
conociendo bien que es lo que quiere con nosotros. Al mal que nos hacen, lo
mejor que debemos hacer es intensificar la oración, sacrificio, penitencia,
perseverancia.
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San Cirilo de Jerusalén. 67 
Catequesis 6, 36 Paginas 160-161.
No te alejes de la Iglesia

Reúnete con las ovejas; huye de los lobos; no te alejes de la Iglesia. Aborrece incluso a los que en algún momento ha sido sospechoso de esas cosas; y si con el tiempo no te convence de su conversión; no te confíes temerariamente. Se te entrega la verdad de la monarquía divina; descubre el desarrollo de estas enseñanzas: Sé un probado banquero, reteniendo lo bueno, y apartado de toda clase de mal (1º Tes 5,21-22). Y si alguna vez fuiste eso, reconoce y aborrece el error, porque el camino de la salvación está en que lo vomites; en que lo aborrezcas de corazón; en que te apartes de ellos, no solo con los labios, sino con alma; en que adores al Padre de Cristo; al Dios de la Ley y los Profetas; en que conozcas al bueno y al justo, al que es el único y verdadero Dios. Que Él os conserve a todos vosotros manteniéndoos firmes, sin tropiezos, fuertes en la fe, en Cristo Jesús y Señor nuestro, a quien sea dada la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Biblioteca Patrística. Ed. Ciudad Nueva. 2006
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No hay necesidad de alejarnos de la Iglesia, aunque los hombres sin Dios que también se hacen pasar por sacerdotes, quieran excomulgarnos. Almas que no tienen a Dios, que los hay, como obispos, cardenales, o suplantadores del Papa, pero son poderosos, ya que atraen para sí a una multitud de ciegos. Si un ciego guía a otro ciego, los dos caen en el hoyo, dice el Señor. Es conveniente alejarnos de todo aquello que nos separa del amor de Dios. El mundo, el demonio, la carne empujan violentamente al pecado, a la corrupción interior. Alejémonos de los enemigos de la Sagrada Tradición del Señor.
Alejémonos en toda ocasión de los lobos rapaces, los pastores modernistas siempre buscan sus intereses personales, que es alejar a las almas de Cristo. ¡Huyamos de ellos para que no seamos condenados eternamente! Esos malvados no tienen fe, son destructores de almas, Pero hay ciegos que van tras los pasos de los que guían a tantos ciegos.
Alguna
que otra vez, cuando escribía, ya hace mucho tiempo, algún comentarista me
acusaba: “por tu culpa se marchan otros de la Iglesia”.
La
apostasía es la opción personal de quienes no han amado al Señor, ni han
dedicado su vida a la oración, muy acostumbrados a las cosas terrenales.
Los
cristianos que no cometen apostasía es porque edifican en Cristo Jesús, no se
tambalea, están firmes en la fe. Los que edifican sobre arena no pueden
soportar ninguna situación adversa, se desesperan. Son zarandeados por el
príncipe de las tinieblas.
Abandonar a la Iglesia, o criticarla, acusarla, así es como se conoce a quien ha perdido por completo la cabeza y van de mal en peor.
La renuncia a la Iglesia es el plan del enemigo de las almas, pero enemigos del alma son tres: mundo, demonio y carne. Y estos enemigos envía al infierno a sus seguidores.
El demonio los quiere fuera de la Iglesia Santa de Dios, para tener todo el dominio de esa alma y sufra mucho. En la Iglesia Católica tenemos la protección del Altísimo, el Señor no nos abandona por muy duro que sea nuestra lucha contra nosotros mismos, nuestras tentaciones que con la perseverancia que el Señor nos da a todos, si se lo pedimos con humildad y respeto, sin exigirle nada. Pues nuestras tentaciones pierden dominio, poder sobre nosotros y somos libres. Y aunque el tentador vuelva a intentarlo, siempre tenemos a Jesús y a María Santísima.
No abandones a la Iglesia, es tu único camino para permanecer con Jesús, ten una gran devoción a la Santísima Madre de Dios, para que Jesús no se aleje de ti, que te lleva al Padre Celestial, esperemos siempre en el Señor, siempre con paciencia, pues la impaciencia oscurece la mente y ennegrece el corazón. Seamos humilde de corazón y la soberbia se alejará de nosotros.
No pongamos oídos a los falsos maestros, y estaremos siempre con el Señor. Alejémonos de los herejes, de los libertinos, de los mundanos, para que tengamos lugar en el Reino de los cielos.
Aborrezcamos toda maldad que en el pasado hayamos cometido, estábamos ciegos, nos ataba el diablo, pero el Señor nos ha rescatado, seamos constantemente agradecidos al Señor.
Son muchas las almas que no han sido fieles al Señor, y han renunciado a su vocación, sacerdotes, religiosos, religiosas, una multitud de bautizados que se arrojan a las sectas.
La instrucción en la sana doctrina de la Iglesia Católica nos ayuda a protegernos de las enseñanzas envenenadas de los modernistas. Acudamos a las fuentes de la Sagrada Tradición de la Fe Apostólica del Señor.
Es muy urgente la instrucción en la fe, y esto nos ayudará en la medida que intensifiquemos en la oración.
Son numerosos los bautizados que se perderán, precisamente porque no rezan con sinceridad en el corazón y se unen superiores herejes y excomulgados que los están alejando del plan salvador de Nuestro Señor Jesucristo.
No hay otro camino, solamente desde la Sagrada Tradición del Señor, estamos en la Iglesia Católica, el modernismo es un abismo que termina en los tormentos del infierno. Desprecia y aléjate del modernismo con todas sus abominables novedades. Y con perseverancia tendrás la morada que el Señor preparó antes del comienzo del mundo.