miércoles, 13 de mayo de 2026

Salmo, capítulo XXV, versos 8-22. (Final de este salmo)

 

miércoles, 13 de mayo de 2026 — 19:55:12

Continuación del anterior.



Sagrada Biblia Straubinger

Salmo XXV, 8-22

 

8*Yahvé es benigno y es recto;

por eso da a los pecadores

una ley para el camino;

9*guía en la justicia a los humildes,

y amaestra a los dóciles en sus vías.

10*Todos los caminos de Yahvé

son misericordia y fidelidad

para cuantos buscan su alianza

y sus disposiciones.

 

11Por la gloria de Vuestro Nombre, oh Yahvé,

Vos  perdonareis mi culpa,

aunque es muy grande.

12 ¿Hay algún hombre que tema a Yahvé?

A ése le mostrará Él qué senda elegir;

13*reposará su alma rodeada de bienes,

y su descendencia poseerá la tierra.

14*Yahvé concede intimidad familiar

a los que le temen;

les da a conocer (las promesas de) su alianza.

 

15*Mis ojos están siempre puestos en Yahvé

porque Él saca mis pies del lazo.

16*Míradme Vos y tenme lástima,

porque soy miserable y estoy solo.

17*Ensancha mi corazón angustiado,

sácame de mis estrecheces.

18*Mira que estoy cargado y agobiado,

y perdonad todos mis delitos.

19*Repara en mis enemigos,

porque son muchos

y me odian con odio feroz.

 

20*Cuidad mi alma y sálvame;

no tenga yo que sonrojarme

de haber acudido a Vos.

21*Los íntegros y justos

están unidos conmigo,

porque espero en Vos.

22*Oh Yahvé, libra a Israel

de todas sus tribulaciones.



Notas Straubinger 

* 8. Aquí vemos cómo los preceptos de Dios son ante todo instrucciones para nuestra felicidad, como de un buen padre para indicar el camino a su hijo que va de viaje, a fin de que no se extravíe. ¿Acaso perdería Dios algo con nuestros pecados? (Job 35, 6 ss.). Cf. Jeremías 8, 22; Salmos 80, 12-15; 102, 7; 142, 8; 118, 92; Gálatas 3, 19 ss.; 5, 18-23.

* 9. Amaestra a los dóciles (cf. la nota al versículo 4), y no a los otros, pues es inútil hablar a quien no desea aprender (cf. Juan 12, 39 s.). A ésos los entrega al extravío del propio corazón (Salmo 80, 13) y de la credulidad a los falsos profetas (II Tesalonicenses 2, 10). Por eso también a nosotros nos enseña Él a “no dar lo santo a los perros ni las perlas a los cerdos” (Mateo 7, 6).

* 10. Cf. Tobías 3, 2; Lucas 1, 50. Los que tal buscan ¿serán acaso muchos? Véase la tremenda respuesta del Salmo 13, 2-3.

* 13. Poseerá la tierra: “La tierra por excelencia, la rica región de Canaán, prometida por el Señor a Abrahán y a sus descendientes” (Fillion). Véase Salmo 36, 11 y Mateo 5, 4.

* 14. ¡Es decir que Dios nos revela sus secretos! Así lo dijo Jesús a sus íntimos (véase Mateo 13, 11; Juan 15, 15; cf. Salmo 50, 8). Nótese que “las promesas” están entre esos secretos destinados a los que cultivan la intimidad familiar de Dios (cf. Isaías 48, 6 y nota). Los demás hombres miran esas cosas con indiferencia (cf. I Tesalonicenses 5, 20 y nota). Muchos, por ejemplo, oyen con frecuencia en la Misa primera de difuntos la Epístola tomada de I Tesalonicenses 4, 13-16, pero ¿cuántos son los que se detienen a considerar y estudiar las asombrosas promesas que ella contiene? Y así tantas otras, como Mateo H, 25; 18, 4; Lucas 21, 36; 22, 30; Juan 17, 24; Efesios 1, 3 ss.; Filipenses 3, 20 s.; I Juan 3, 2, etc.

* 15. Él saca, etc.: Sólo Él, y no nuestra habilidad, puede librarnos de las tentaciones, ya que Satanás es más fuerte que nosotros. Eso es lo que Jesús nos enseñó a pedir al final del Padrenuestro: líbranos del Malo, o sea del tentador. De ahí que podremos evitar el pecado si hacemos vida de oración, es decir, si conservamos los ojos puestos en Él, como aquí se dice (cf. Salmo 118, 11). Es la misma espiritualidad que nos ensena San Pablo al decir que tengamos los ojos puestos, no en nosotros mismos (cf. Salmo 118, 37 y nota), sino “en Cristo, autor y consumador de la fe” (Hebreos 12, 2).

* 16. Nótese cómo conoce David el amor misericordioso con que es amado por el Padre celestial. No le da más que un argumento: su propia miseria. Cf. Salmo 85, 1 y la oración de María en Caná (Juan 2, 3).

* 17. El corazón “ensanchado” es el fruto y sello característico del trato familiar con Dios (cf. Salmo 118, 32 y nota), que es lo que da la libertad de espíritu, y es la única vida propia de los hijos de Dios (Romanos 8, 15; Santiago 2, 12; Gálatas 5, 13; Juan 8, 32, etc.) y que, según las bellas revelaciones de Santa Gertrudis, fue en ella lo que más agradó a Jesús.

* 18. Estoy cargado y agobiado: A éstos precisamente llama Jesús en Mateo 11, 28 para hacerlos descansar.

* 19. Cf. Salmos 34, 19; 68, 5; Juan 15, 25. Si nos creyéramos capaces de defendernos solos contra los enemigos, no podríamos decir con sinceridad esta oración (cf. versículo 15 y nota). David la dice bien convencido de su total impotencia propia (cf. Salmos 34, 19; 68, 5), y por eso, cuanto más pequeño se muestra (I Reyes 17, 39), más seguro está del Señor, que lo lleva a los más asombrosos triunfos, como el de Goliat (véase I Reyes 17, 45 ss.). Cf. Lucas 1, 49 ss. y nota.

* 20. Cf. Salmo 12, 5 y nota; 30, 2.

* 21. Se expresa aquí un precioso concepto, contenido también en el Salmo 118, 63 y 64: la profunda atracción que une a los que comparten el mismo espíritu y una misma esperanza (cf. Tito 2, 13). ¿No era éste acaso el ideal de Jesús para sus discípulos cuando les mandó amarse ante todo entre ellos, y el que expresó a su Eterno Padre la noche de la Cena? Porque espero en Ti: Según esto, David aludiría a que las almas rectas estaban de su parte, contra sus perseguidores. Según otra versión, el primer hemistiquio diría: integridad y rectitud me custodian.

* 22. En el Salmo, que es alfabético, este versículo queda como suplementario, fuera del alefato. Cf. Salmo 23, 33.

 

Que grande y admirable es el Señor Dios nuestro. 


Cuando somos humildes, y le suplicamos a la Divina Majestad que nos conceda una verdadera humildad, sin defectos, sin imperfecciones, se lo suplicamos por la poderosa infercesión de la Llena de Gracia, conocemos bien que el Señor no escucha las oraciones donde habita la soberbia, ni en el pensamiento que siembra vicios y pecados y no buscan su propia conversión. 

La meditación de la Palabra de Dios, los Salmos, enriquece nuestra vida. 

Cuando todos los días, leemos y meditamos la Sagrada Biblia con el corazón bien dispuesto, nos enamoramos de la Palabra de Dios. Las ediciones modernas no ayudan a la fe,  

Como dice la nota 9, que es dificil hablar con que no desea escuchar a Dios, pero añado que no es solamente difícil, sino hasta imposible, que sucede que si regalamos una edición de la Biblia Católica, el otro la desprecia, pero pasan los días y se embrutecen. 

Otros dicen que no le hablen de la Biblia, que no le demuestre determinada cita bíblica, porque es que llegan a acostumbrarse de tal modo a sus vicios y pecados, que solamente recordarle lo que nos pide el Señor para nuestra salvación, se sienten molestos, dolidos, amargados, agresivos contra esos cristianos que quieren encaminarlo hacia Dios. 

Tenemos los Santos Mandamientos, el pueblo de Israel no sabe como aprovechar las maravillas de Dios. La mayoría de los cristianos tampoco, porque caminan por el camino ancho que lleva a la perdición. Solamente un pequeño número de creyentes, los cristianos católicos, tienen su corazón elevado a Dios, siempre atentos a la Voz del Altísimo. 
Estar lejos de Iesus Christum, es estar en la oscuridad interior, más terrible, si quisieran ser felices, El Señor se los concedería, solo si le obedecen y no pecan.. 

El verdadero pecador es aquel que no ama al Señor, es aquel que le rechaza. Cuando nos confesamos de las miserias del pecado, es porque amamos a Dios, y le adoramos, cuando tenemos algun tropiezo, no queremos permanecer ahì tirado en la suciedad. Y nos acercamos al sacramento de la penitencia, oramos, muy tristes por haber ofendido a Dios. 

El pecado; la tentación nos busca, pero el Señor nos oculta de la maldad, no la queremos buscar pero nosotros preferimos al Señor, que nos purifica, no tenemos nada que ver con el demonio. 

Los que tienen su corazón apegado a las cosas terrenales, no lo pasa bien, pues aman tanto al mundo, que llegan a la perdición. Debemos sacudirnos de todo lo que nos ata al mundo, para que el Señor nos salve. 

Solo el Señor nos ayuda a vencer la tentación. A lo largo de mi vida, como otros hemos tenido terribles tentaciones.

Algunos me decían: tendrás tentaciones incluso cuando te mueras, no me explicaban con acierto. Pero hay tentaciones que dejan de molestar, porque oramos, hacemos penitencia. Queremos tener nuestros ojos puestos en el Señor. 

El demonio dejará de tentarnos siempre con lo mismo, pero busca otros medios, y no tiene porqué triunfar, sino que cuando confiamos en Cristo, es Él quien nos ayuda a vencer al mal. 

El ser humano no puede hacer completamente nada separado de Cristo, por eso; día y noche seguiremos orando, con palabras con las obras buenas que Dios quiere.

En el verso 22 de este salmo, se ruega a Dios, que salve a Israel, pero tan graves fueron las ofensas de los hijos de Israel contra Dios, que los mismos judíos, anularon las promesas eterna del Señor, ellos mismos abandonaron a Dios por la costumbres paganas, la idolatría, los juegos. se olvidaron de Dios.

Pero podemos comprender y suplicamos a Dios, que salve al número de los cristianos católicos escogidos, pues la Iglesia de Dios, siendo pequeño el número de los que se salvan, porque combatieron contra las propias tentaciones, no se dejaron vencer por la maldad. 

Aquella higuera tan frondosa, pero sin ningún fruto tuvo cuando el Señor quiso buscarlo, no se encontraba para alimento. 

Pues el Señor viene a nosotros, y más nos vale tener frutos espirituales, en el tiempo que sea. Muchos cristianos dejaron la vida presente sin la cercanía de Dios en sus vidas, pues tenían sus corazones ocupados en cosas de la tierra y en el pecado. 

La Iglesia Católica está sufriendo una feroz persecución por parte de los falsos cristianos. Pero no tiene mancha de pecado, porque es la única Iglesia que nació de Dios para nuestra salvación eterna. 

lunes, 11 de mayo de 2026

Salmo XXV, 1-7

Nota: Hay algunas palabras en los salmos, y en otros textos de las Santas Escrituras, en que han cambiado el lenguaje más modernos, Que en lugar de Vos, que es el mejor tratamiento para Dios, y no tu, ni condúceme, sino Vos, guiadme, etc. 

En los escritos de los Santos como San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, y otros, han respetado la reverencia, la piedad. 

Las ediciones tibias de la Sagrada Biblia no llegan a encontrarse ese orden espiritual, y es una pena, porque no respetan a Dios, y no son conforme a la pureza de la fe. 

Los que tratan de "tú" a Dios, no hacen bien, y se dañan así mismo. Los peores cristianos son aquellos que en sus impiedades, tratan también a Dios como "papito Dios", estos van por el camino de la perdición. La fe nos la da Dios y no el mundo. 

Además, estoy convencido que en la Sagrada Tradición se rezaba de esa forma tan piadosa. También los Santos. Este respeto lo encontramos entre los escritos de Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz. Era profundísima la fe que tenían, la tibieza en cambio, siempre es un horrendo desorden y falta de respeto. 


Biblioteca de Autores Cristianos. (BAC)

San Juan de la Cruz. 15. MMXIX

Obras completas. Dichos de luz y amor, pág. 157.

59. A la tarde te examinarán del amor. Aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición.


El amor y respeto a Dios, debemos tomarlo muy en serio, si lo hacemos a nuestra medida, jamás podemos adelantar en la fe, aunque nos creamos que tenemos. La medida debe ser Nuestro Señor Iesus.

Pasos importantes, dejar nuestra condición, es lo que el Señor nos enseña negarnos a nosotros mismos. 

Nadie debe dejarse engañar, porque la realidad, tal como somos, no podemos ser amados por Dios, si nos mantenemos en los vicios y pecados, nos vamos encaminando a la ruina más terrible, abandonemos nuestra condición, y revistámonos de Nuestro Señor Iesus Christum


Sagrada Biblia Straubinger

Salmo XXV, 1-8



1De David.

A Vos, Yahvé, Dios mío, elevo mi alma;

2en Vos confío, no sea yo confundido;

no se gocen a costa mía mis enemigos.

3*No, ninguno que espera en Vos es confundido.

Confundido queda el que locamente se aparta de Vos.

4*Mostradme vuestros caminos, oh Yahvé,

indícame vuestras sendas;

5guiadme  a vuestra verdad e instruidme,

porque Vos sois el Dios que me salva,

y estoy siempre esperándoos.

6*Acordaos, Yahvé, de vuestras misericordias,

y de vuestras bondades de todos los tiempos.

7*No recuerdeis los pecados de mi mocedad,

[ni mis ofensas];

según vuestra benevolencia acordaos de mí, por vuestra bondad, oh Yahvé.



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*3. Ninguno que espera en Vos  es confundido: Lo absoluto de esta afirmación hace que ella sea un enorme acto de fe (cf. Salmo 12, 5 y nota), siempre que estemos convencidos y no la digamos solamente con los labios, como por costumbre. No es cosa fácil creer de veras que Dios es bueno y nos ama. Pero esa cosa es precisamente lo único que se nos pide: cuando Pedro empezaba a dudar se hundía (Mateo 14, 30 s.; cf. Mateo 6, 30; 8, 26; 16, 8). De ahí que sea tan precioso el trato continuo con las divinas Escrituras, pues con la Palabra de Dios se alimenta y crece esa fe, según lo enseñan tantas veces San Pedro y San Pablo y según lo vemos aquí mismo en los versículos 4, 5. 8, 9, 12 y 14.

* 4 s. Muéstrame, etc.: (cf. Salmo 142, 8): He aquí el espíritu con que ha de estudiarse la Palabra de Dios: un deseo ambicioso de conocer los atractivos de su verdad y las ventajas de su salvación y una voluntad recta de saber lo que a Él le agrada, para poder complacerlo, pues en vano lo pretenderíamos si Él no nos lo enseña (cf. Sabiduría 9, 10 y nota y la oración del domingo XVIII después de Pentecostés). Jesús revela que quienquiera busque a Dios con ese espíritu, lo hallará. Véase Juan 7, 17 y nota.

* 6. Recuerda el salmista la historia del pueblo escogido. Desde antiguo tuvo Dios compasión de su pueblo, mostrándose como su Padre y protector en tiempos de los patriarcas en la salida de Egipto, en el desierto y en la conquista del país prometido (cf. Salmos 77 y 104-106).

* 7. San Agustín comenta este versículo (según la Vulgata), diciendo: “Perdóname, Señor, no sólo estos delitos de mi mocedad y de mis ignorancias antes de que te conociera, sino también aquellos en los cuales aún ahora, cuando vivo en la fe, caigo o por flaqueza o por las oscuridades que envuelven esta vida.


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Que el Señor borre todos nuestros pecados, los que le buscamos con sincero corazón. Y nos guarde puros, inmaculados, y seamos aptos para la vida eterna. 

Nos hemos consagrado a Yahvé nuestro amado Dios. Y no somos confundidos siempre que le obedecemos. Aleja de nosotros a todos nuestros enemigos, visibles e invisibles. Nuestros enemigos en cambio ase llenan de confusión. Porque Dios es nuestra paz y salvación, 

Estamos en un ambiente en la mayoría que piden la paz del mundo, pero siempre tienen guerras y más guerras. 

Nosotros tenemos a Dios, porque con nuestras oraciones acudimos a Él, y por la intercesión de la Santísima Madre de Dios. Quien ama a María Santísima, la honra, complacemos a Dios

Que el Señor no recuerde nuestros pecados de toda vida. Habíamos pecado porque no hacíamos oración grata a Dios. Orar con el corazón, con nuestros pensamientos es mantener la puerta cerrada a las concupiscencias, a los enemigos del alma. 

¡OH Dios mío, qué grande Sois, es inmensa vuestra misericordia para todos los que confía en Vos y os ama con todo el corazón. !


Enseñadme a amaros como es debido, no según mi vil condición, sino conforme a vuestra voluntad. Os ruego también por todos mis hermanos espirituales, ellos os adoran, aumentar su amor inmensamente en Vos, Dios mío.

Amado Padre eternos, por amor a vuestro Hijo Iesus, no permitáis que vuelva a ofenderos jamás, pues quiero morir definitivamente al mundo para que mi vida entera, y la de mis hermanos espirituales, Familia que lo son conforme a vuestra Voluntad divina. todos estemos bajo vuestra protección, y que el Malo nunca más nos descubra. Per Christum Dominum nostrum. Amén.


Continuará si Dios quiere