San Antonio de Padua, doctor de la Iglesia y San Vicente Ferrer
Blog Tradicional Católico
miércoles, 5 de agosto de 2026
Catequesis de San Cirilo de Jerusalén, 34, Canto a la pureza
sábado, 1 de agosto de 2026
Domingo Xº después de Pentecostés: Parábola del fariseo y el publicano
Para el Domingo, 2 de Agosto
Nota, las lecturas suelo tomarla según los momentos.
Sagrada Biblia Comentada Nácar Colunga
Straubinger
F. Cantera - M. Iglesias,
La
oración con humildad de corazón
Decimo
Domingo después de Pentecostés
Lecturas
tomadas de Sagrada Biblia comentada, Nácar Colunga
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EVANGELIO
Lucas 18, 9-14
9 Dijo también esta parábola a algunos que confiaban mucho en sí mismos, teniéndose por justos, y despreciaban a los demás. 10 Dos hombres subieron al templo a orar, el uno fariseo, el otro publicano. 11 El fariseo, en pie, oraba para sí de esta manera: ¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, adúlteros, injustos, ni como este publicano. 12 Ayuno dos veces en la semana, pago el diezmo de todo cuanto poseo. 13 El publicano se quedó allá lejos, y ni se atrevía a levantar los ojos al cielo, y hería su pecho diciendo: ¡Oh Dios!, sé propicio a mí, pecador. 14 Os digo que bajó éste justificado a su casa, y no aquél. Porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado. Propia de Lc. El auditorio de esta parábola es distinto del auditorio de
la anterior (v.1-9). Por eso, su unión con ella tiene por razón el
tema de la oración. Es un contexto lógico, sea de Lc o de la
catequesis. La finalidad de ella es enseñar el valor de la
oración, pero con una condición esencial de la misma: la humildad. Es condición
esencial, pues todo el que pide ha de reconocer lo que no
tiene. Cristo, según Lc, dijo esta parábola “a algunos que confiaban mucho en sí mismos, teniéndose
por justos, y despreciaban a los demás.” En la oración, pues, la actitud humilde es lo que
hace a Dios aceptarla, mientras que la actitud soberbia del que pide con
exigencia, más o menos camuflada, Dios no la escucha. Así
termina la parábola con una sentencia, citada varias veces, pero que
insertada aquí comenta el sentido del intento: “El
que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado” (cf. Lc 14:11; Mt 23:12). v.9. Dos hombres suben al templo a orar. La escena presenta más bien una
oración privada. Uno fariseo: soberbio, engreído por la práctica material de
la Ley; despreciador de los demás, por considerarlos pecadores. El fariseo se
consideraba siempre “el justo.” El publicano, alcabalero al servicio de Roma y
predispuesto a negocios ilícitos, era considerado como gente “pecadora,” odiada y
despreciable. v.11-12. La oración de pie era normal. No ora: relata sus necedades,
porque sólo lo que refiere, aunque fuese verdad, no evitaba el orgullo.
Además alega obras de supererogación. Ayuna “dos
veces” por semana. No había más obligación
que el ayuno anual del día de Kippur, el 9 del mes de abril. Pero los
fariseos ayunaban los días segundo y quinto de la semana. [Didajé,
capítulo VIII]. Pagaba, además, el diezmo de todo lo que vendía o adquiría (χτάομαι = adquirir; Lev 27:30-33; Dt 14:22-28). La versión
de la Vulgata (possideo) no es exacta. Strack-Billerbeck escribe: “La oración puesta en boca del fariseo no es una invención tendenciosa, sino que expresa perfectamente la realidad.” Como confirmación citan lo siguiente: “Te doy gracias Yahvé, Dios mío, porque Tú me has dado parte con los que se sientan en la casa de la ciencia, y no con los que se sientan en las esquinas de las calles. Porque yo me levanto temprano, y ellos se levantan temprano, yo me levanto temprano para estudiar la Torah, y ellos se levantan temprano para atender a cosas sin importancia. Yo me fatigo y aprovecho con ello, mientras que ellos se fatigan sin ningún provecho. Yo corro hacia la vida del tiempo futuro, y ellos corren hacia la hora de la desesperación.” (Strack-B., Kommentar.) La oración del publicano, por su humildad, por reconocer lo que era ante
Dios, pecador, sin levantar los ojos ni las manos al cielo, como era normal,
y pedirle misericordia, le trajo la justificación. En cambio, la exhibición
del fariseo, que alegaba ante Dios sus obras como si fuesen suyas,
engreyéndose en su complacencia, no le trajo la “justificación,” que es el único
término que aquí se compara (2 Sam 19:44 [LXX]; Sal 45:8; Rom 1:25). No le
justifican sus obras solas. Conceptual y redaccionalmente se pensaría en
Pablo. Es el único pasaje evangélico en que sale con este sentido esta
palabra. Su construcción semita hace ver que sus raíces son la
predicación de Cristo. ¿Cuál es su sentido original? Pues su redacción es cristiana. La oración
del fariseo, conforme a la mentalidad de “premios
temporales” a la virtud en el A.T., era un acto de
gratitud a Dios. ¿Qué ha hecho, pues, de mal el fariseo? ¿Y qué había hecho
el publicano para reparar su culpa? (J. Jeremías). La enseñanza original — la
redacción cristiana es una potencialización histórica — es hacer ver
el verdadero sentido del amor de Dios en el A.T., destacando,
conforme a la valoración profética interpretativa (cf. Sal 51), el valor del
arrepentimiento y la desestima de las simples obras si no van
vivificadas por el “espíritu.” El v.14b es discutido su sentido original aquí; aparece en otros contextos (Mt 23:12; 18:4) y se le da un tono de “ética vulgar” (Dibelius), que no parece estar a tono con el sentido original de la parábola, aunque, como adición “sapiencial” sintetiza este caso y alerta ante otros. |
El
testimonio de San Pablo cuando oraba, para mí, es un gran testimonio de fe, y es porque se había llenado del Espíritu Santo.
Efesios III, 14 dice: "Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo".
En toda ocasión la oración de rodillas, es más ventajoso para crecer en humildad. Hay momentos que por la debilidad nuestra, llegamos a sentir dolor en nuestros huesos. ¡Damos gracias a Dios!
Por el arrepentimiento Dios nos ha borrado nuestros pecados pasados y justificado en su Unigénito Hijo, Señor nuestro. Además que en cada confesión sacramental que hacemos, renovamos nuestro arrepentimiento de todos nuestros pecados del pasado.
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Sagrada Biblia Straubinger EPÍSTOLA 1 Corintios 12,
2-11 Los
"carismas" o dones espirituales, 12:1-11. 1*En orden a
las cosas espirituales no quiero, hermanos, que seáis ignorantes. 2*Bien sabéis
que cuando erais gentiles se os arrastraba de cualquier modo en pos de los
ídolos mudos. 3*Os hago
saber, pues, que nadie que hable en el Espíritu de Dios, dice: “anatema sea
Jesús”; y ninguno puede exclamar: “Jesús es el Señor”, si no es en Espíritu
Santo. 4*Hay
diversidad de dones, más el Espíritu es uno mismo, 5y hay
diversidad de ministerios, más el Señor es uno mismo; 6y hay
diversidad de operaciones, más el mismo Dios es el que las obra todas ellas
en todos. 7*A cada uno,
empero, se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien (común). 8*Porque a uno,
por medio del Espíritu, se le otorga palabra de sabiduría; a otro, palabra de
ciencia, según el mismo Espíritu; 9*a otro, en el
mismo Espíritu, fe; a otro, dones de curaciones, en el único Espíritu; 10a
otro, operaciones de milagros; a otro, profecía; a otro, discreción de
espíritus; a otro, variedad de lenguas; a otro, interpretación de lenguas. 11*Pero todas
estas cosas las obra el mismo y único Espíritu, repartiendo a cada cual según
quiere. Henos aquí ante un nuevo tema, el de los carismas pero que está dentro aún del otro más general de las reuniones litúrgicas, de que el Apóstol comenzó a tratar en el capítulo n. Probablemente corresponde al "en segundo lugar," que está pidiendo el "primeramente" de 11:18, y que explícitamente no encontramos en ninguna parte. Sería, pues, el siguiente de los abusos, después del de la cena eucarística, que el Apóstol intenta corregir. En efecto, parece que en Corinto había mucha
efervescencia y bastante desorientación en el asunto de los carismas. De
este punto tratamos ya ampliamente en la introducción a la carta, a cuya
exposición remitimos. Comienza San Pablo diciendo a los corintios que quiere
que tengan sobre este punto ideas claras (v.1). Luego, después de aludir a su
anterior estado en el paganismo, les advierte de la radical
diferencia en que sobre ese particular se encuentran ahora, una vez
hechos cristianos (v.2-3). Aunque el texto de estos dos versículos se
presenta gramaticalmente bastante irregular, su sentido general no parece
dudoso. Alude el Apóstol, en primer término (v.2), a los fenómenos de
excitación mántica y paroxismo de algunos cultos paganos, hacia los que en
otro tiempo los corintios se dejaron arrastrar, sin que dispusieran de una
norma para discernir el carácter verdadero o falso de esos fenómenos; ahora,
en el cristianismo, ya no es así (v.3), sino que tienen una norma clara para
discernir las manifestaciones carismáticas, y esa norma es la confesión de la
soberanía de Jesucristo. Si, pues, en alguna de sus asambleas aparece un
presunto carismático y grita "anatema sea Jesús," ése no es movido
por el Espíritu de Dios y, por tanto, no tiene verdadero carisma, aunque acompañe
sus afirmaciones de fenómenos extraordinarios 182; al
contrario, si grita "Jesús es el Señor," ése habla en el
Espíritu Santo. Una regla parecida había dado Dios en el Antiguo
Testamento para discernir a los verdaderos profetas (cf. Dt 13:2-6). Es muy
de notar la importancia que da San Pablo a la confesión del
"señorío" de Jesucristo, que considera como santo y seña de la
ortodoxia (cf.8:6). Proclamada esa regla de carácter general, prosigue el
Apóstol ahondando en la naturaleza de los carismas. Ya antes (v.3) dio a
entender que los carismas tienen todos su origen en el Espíritu Santo; ahora
(v.4-n) va a recalcar y explicar más esa verdad, que es la base de todo, y a
la que no estaban acostumbrados los paganos, para quienes cada divinidad
concedía sus carismas especiales. Es cierto que el Apóstol no habla sólo del
Espíritu, sino también de Jesucristo, a quien atribuye los
"ministerios" (v.5), y del Padre, a quien atribuye las
"operaciones" (v.6). Sin embargo, notemos cómo en el v.7 llama
a todos los carismas indistintamente "manifestaciones del
Espíritu," y cómo en el ν. 11 los atribuye
todos expresamente al Espíritu. Y es que
Padre, Hijo y Espíritu Santo constituyen un solo Dios, con un único
principio de acción, que es la naturaleza
divina. Los carismas, pues, proceden en realidad de las tres divinas personas,
y es lo que el Apóstol hace resaltar en los v.4-6, pero son atribuidos de
modo particular al Espíritu Santo, que es espíritu de amor y de
santificación. Discuten los autores si esos tres nombres
"dones-ministerios-operaciones" aluden o no a carismas diversos.
Muchos responden afirmativamente, considerando entre los "dones,"
v.gr., la glosolalia, entre los "ministerios"
la palabra de sabiduría o de ciencia (apóstoles, profetas,
doctores.), entre las "operaciones" el poder de
milagros. Más probable parece, sin embargo, que con
estos tres nombres Pablo esté pensando en una misma realidad, es a saber,
las gracias divinas en general, las cuales en cuanto
"carismas" o dones gratuitos de Dios son atribuidos al Espíritu, en
cuanto "ministerios" o servicios prestados en bien de la
Iglesia son atribuidos a Jesucristo, fundador y cabeza de la Iglesia,
en cuanto "operaciones" o actos de la omnipotencia divina son
atribuidos al Padre, origen primero del ser y del poder. De hecho, en v.10 se
ponen las "operaciones" entre los carismas, y en v.28-31 se
atribuyen a Dios no sólo las "operaciones," sino también
"carismas" y "ministerios." El elenco de carismas nos lo da San Pablo en los
v.8-10. Luego hará otra enumeración en los v.28-30. También da lista de
carismas en Ef. 4:11 y en Rom 12:6-8. Como ya explicamos al comentar este
último lugar, en ninguno de los pasajes tiene intención el Apóstol de hacer
una enumeración completa. En cuanto a la naturaleza y significado concreto de
cada uno de los carismas, no siempre es fácil de determinar, por falta de
puntos de referencia. Muchas veces no tenemos otra base que el nombre con el
cual se designa el carisma, lo cual es muy poco. Damos la interpretación que
parece más probable. Enumera primeramente el Apóstol el carisma de sabiduría, que
correspondería a un don para penetrar en los misterios divinos y saber
exponerlos a los fieles (cf. 2:6-16; Heb 6:1); sigue el carisma de ciencia, que parece inferior
al precedente, y correspondería a un don para saber exponer cual conviene las
verdades elementales del cristianismo (cf. Heb 6:1). Habla luego del carisma
de fe, que evidentemente no ha de confundirse con la fe
salvífica general de que habla en Gálatas y Romanos, necesaria a todos los
fieles, sino que sería una "fe" en grado extraordinario, de plena y
viva confianza en Dios, capaz de trasladar montañas (cf. 13:2). En cuanto a
los carismas de curaciones y de milagros, los
mismos términos son ya suficientemente claros; parece que el segundo se
distingue del primero en cuanto que tiene un campo más amplio de actuación.
La profecía, mencionada también en el correspondiente pasaje
de la carta a los Romanos, no aludiría tanto a la predicción del futuro,
aunque tampoco eso se excluya, cuanto a poder hablar en nombre de Dios
"para edificación, exhortación y consolación" de los fieles (cf.
14:3). La "discreción de espíritus" parece corresponder a un don
para poder determinar el origen de los fenómenos carismáticos, si proceden
del bueno o del mal espíritu, en caso de no ser aplicables reglas fáciles,
como la del v.3. Por lo que respecta a la glosolalia o
géneros de lenguas, remitimos a lo dicho al comentar Act 2:4. Y en cuanto a
la interpretación de lenguas, sería un don complemento del
anterior, cuyo significado es fácil de entender (cf. 14:5-28). Queda, finalmente, otro aspecto, además del de su origen del mismo Espíritu, que es también de suma importancia para determinar la naturaleza de los carismas: el de que el Espíritu los distribuye a cada uno según quiere en orden a la común utilidad (v.7). De este aspecto, a fin de que lo entiendan mejor, va a tratar San Pablo largamente en la siguiente narracion valiéndose de la imagen del cuerpo humano. |
* 1. En los capítulos 12, 13 y 14 responde San
Pablo a la consulta sobre los carismas o dones especiales del Espíritu
Santo (el griego dice literalmente los pneumáticos) concedidos
abundantemente a los cristianos por el divino Espíritu, según era visible en la
Iglesia. Véase Hechos 2, 1 ss; 8, 17; 19, 6 y notas. Fillion hace notar que
esas manifestaciones espirituales “se han enrarecido poco y poco y aun
desaparecieron casi completamente”'. Dejan de mencionarse en la Escritura desde
el final del tiempo de los Hechos.
* 2. A los que mirasen nuestra fe como un ciego
dogmatismo gregario y servil, opone San Pablo aquí un verdadero alarde de vida
espiritual. Jesús es la luz, y no quiso que se le siguiera en tinieblas con “la
fe del carbonero” (Juan 12, 46), porque la vida eterna consiste en conocerlo
bien a Él y por Él al Padre (Juan 17, 3). De ahí que el gran Apóstol no quiere
que los cristianos ignoren los misterios del Espíritu (versículo 1). y opone la
Ley de Cristo (versículo 3) —que no es ídolo mudo, porque habló y sus
Palabras son la verdad que hace libres a los que las buscan y conservan (Juan
8, 31 s.)— a la oscura esclavitud de los paganos que, sin vida espiritual
propia, se dejaban pasivamente conducir a la superstición por mentores
semejantes a aquellos sacerdotes de Bel cuyos subterfugios descubrió tan
admirablemente el profeta Daniel (Daniel 14, 1-21). Cf. II Corintios 1, 23; 13,
4; Gálatas 4, 8 y notas.
* 3. He aquí la regla general para distinguir
los espíritus: todas las manifestaciones de palabra o de hecho que se
oponen a Jesús, esto es, a su gloria o a su enseñanza, son malas. Nótese que el
Espíritu Santo, que por voluntad del Padre es el glorificador de Jesús (Juan
16. 14), es también quien nos anima y capacita para confesar que Jesús es el
Señor (cf. Marcos 9, 38; I Juan 5, 1 y 5; Fil. 2, 11 y nota). Las almas
iluminadas por el Espíritu Santo se elevan a la espiritualidad propia de los
hijos de Dios (Romanos 8, 14) merced a la mansión en ellas del divino Espíritu
(2, 11 ss.; 3, 17ss. y notas). “El Espíritu Santo es fuente de un gozo sin fin
que consiste en la asimilación de Dios. ¡Convertirse en Dios! Nada puede
apetecerse de más bello” (San Basilio).
* 4 ss. Los mejores autores señalan en los
versículos 4-6 la mención sucesiva del Espíritu Santo, del Verbo encarnado y
del Padre, de donde se deducen preciosas enseñanzas sobre la doctrina de la
Santísima Trinidad y la distinción de las divinas Personas. Véase 8. 6 y nota.
* 7. Es decir, no para Él sino para toda la
Iglesia (versículos 12 ss.), lo cual comporta gravísima responsabilidad en
quien recibe los dones, como se ve en la parábola de los talentos (Mateo 25, 14
ss). Ello explica que haya habido profetas infieles a su misión, y nos muestra
que la posesión de esos dones no es por sí misma un indicio suficiente de
santidad.
* 8 ss. Se trata de los diversos carismas o
inspiraciones y dones especiales, ministerios apostólicos y operaciones
sobrenaturales. Véase versículos 28-30; Romanos 12, 6-8; Efesios 4, 11. Buzy
hace notar cómo San Pablo coloca por encima de la ciencia la sabiduría o
conocimiento de los designios íntimos de Dios. Cf. 2, 10 ss. y notas.
* 9. Se refiere, como observan Fillion, Buzy,
etc., no a la fe teologal sino a la fe que obra milagros, y cuyos efectos son
enumerados a continuación (cf. Mateo 17, 20). Véase 13, 2 y nota.
* 11 ss. Como hay muchos miembros, pero un solo
cuerpo, así hay también muchos carismas. pero un solo Espíritu. Ninguno se
juzgue despreciado si otros están dotados de un don más apetecido. Cada uno
guarde su puesto y el don que el Espíritu le ha concedido, pues que no se trata
de dones personajes (versículo 7 y nota) y todos los carismas son inútiles sin
la caridad (12-26). Véase Romanos 12, 3 y 6; Efesios 4, 7. “No hay felicidad
mayor que la de saber que, de toda eternidad, Dios tenía un destino elegido
especialmente para cada uno, por su infinito amor, de modo que en ese destino
estará para nosotros el máximum de la dicha que a cada uno conviene, tanto en
la eternidad como desde ahora. Pretender cambiar esa posición por iniciativa
propia sería, no solamente querer superar el amor de Dios y su sabiduría, sino
también alterar el fin que Él mismo se propuso al crear a cada uno. Véase 15,
38 ss. Por lo demás, si bien las palabras según quiere se refieren al
divino Espíritu, también es, en cierta manera, según quiere cada cual, es decir
según acepta y desea. Porque el mismo Dios nos advierte que Él llena de bienes
a los hambrientos (Lucas 1, 53) y nos invita a abrir bien la boca para poderla
colmar (Salmo 80, 11 y nota). En un mercado donde todo se da gratis, el que
pide poco es un necio (cf. Isaías 55. 1 y nota). Sólo se trata de hacerse
pequeño como un niño para recibir lo que se niega a los sabios y a los
prudentes (Lucas 10, 21). Tal es el sentido de las palabras de San Agustín: “Si
quieres ser predestinado, hazte predestinado”.
domingo, 26 de julio de 2026
San Lucas, XIX, 41-44. Llanto por Jerusalen
Domingo XIX después de Pentecostés
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Biblia comentada por los profesores de Salamanca San Lucas, XIX Llanto sobre
Jerusalén, 19:41-44. 41 Así que estuvo cerca, al ver la ciudad,
lloró sobre ella, diciendo: 42 ¡Si al menos en este día
conocieras lo que hace a la paz tuya! Pero ahora está oculto a tus
ojos. 43 Porque días vendrán sobre ti, y te rodearán de
trincheras tus enemigos, y te cercarán, y te estrecharán por todas
partes, 44 y te abatirán al suelo a ti y a los hijos que
tienes dentro, y no dejarán en ti piedra sobre piedra por no haber conocido
el tiempo de tu visitación.
|
El Señor quiere vernos limpios, perfectos y santos, y aún en las adversidades, los tropiezos que el enemigo quiere provocarnos, nosotros estamos firmes en la fe, en el Señor.
Son numerosos los bautizados que no reconocen la presencia del Señor, lo mismo van a Misa que luego se divierten en cualquier deporte y otros lazos del demonio; bailes, juegos, disfraces, conversaciones y cantos mundanos, profanos. El Señor nos advierte que estos graves peligros para el alma no acaban bien.
Iesus lloró, se lamentó por Jerusalén, la terrible tragedia que se acercaba, se olvidaba de Elohim para imitar conductas del paganismo.
Iesus llora, por esas almas que prefieren las diversiones terrenales, y abandonan la oración y la penitencia, por amor al mundo el alma se pierde y se enemista con Dios.
Los paganos en la actualidad, hacen la guerra a Israel, y los enemigos, el mundo no encuentra el remedio de la paz. El príncipe de este mundo es el Maligno. Si aceptaran a Cristo y le obedeciesen, el enemigo acabaría derrotado.
No tiene poder el demonio cuando deseamos que el Hijo de Dios esté con
nosotros y le obedecemos con pureza de corazón. Pero el alma que no busca al
Señor se hunde en sus propias miserias.
¡Oh alma cristiana, si supieras que es lo que te conduce a la paz, al amor de Dios, es Hijo de Dios, es Dios mismo. El Señor nos llama a que le aceptemos a Él. Pues el mundo esclaviza a sus amadores, a sus seguidores, y los arruina por completo.
|
La castidad cristiana 12“Todo
me es lícito”; pero no todo conviene. “Todo me es lícito”; pero yo no dejaré
que nada me domine. 13*“Los alimentos son para el vientre y el vientre para los
alimentos”; pero Dios destruirá el uno y los otros. En tanto que el cuerpo no
es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. 14Y
Dios, así como resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros por su
poder. 15¿No sabéis acaso que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré pues los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una ramera? Tal cosa ¡jamás! 16¿Ignoráis que quien se junta con una ramera, un cuerpo es (con ella) porque dice (la Escritura): “Los dos serán una carne”? 17*Pero quien se allega al Señor, un mismo espíritu es (con Él). 18Huíd de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre, queda fuera del cuerpo, más el que fornica, contra su mismo cuerpo peca. 19*¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que ya no os pertenecéis a vosotros? 20*Porque fuisteis comprados por un precio (grande). Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo. |
Todo es lícito menos el pecado que ofende a Dios. San Pablo se refiere a los alimentos, pero en la actualidad hay algo más. Pues se extiende a lo que dicen los herejes protestantes y de otras sectas, "Dios no mira como eres", y el que lo dice lleva tatuajes, porque así intenta consolarse por los engaños del demonio, tranquilizar la mala y corrompida conciencia. Los tatuajes son lepras de pecados mortales. Claro, no son verdaderos creyentes. Viven y mueren en el pecado.
Considerando otros detalles, peca gravemente contra sí mismo, el que se tatúa, pues esto es alianza y comunión con los espíritus malignos, del mismo modo profana el templo del Espíritu Santo el que fuma y se droga.
No nos
pertenecemos, y no debemos hacer con nuestro cuerpo nada de aquello que son
sugestiones del demonio, como los tatuajes, etc. Son cuevas de demonios con sus vicios y pecados.
Lo que muchas almas creen que es licito, terminan por los abusos terribles arruinando su alma. No todo vale. El vicio del fumar es otra forma de destruir la pureza del cuerpo, dejando de ser templo del Espiritu Santo y en su lugar pone una cueva de demonios.
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En 1 Corintios 3, 16-17, .
16¿No sabéis acaso que sois templo de Dios, y que el Espíritu de
Dios habita en vosotros? 17Si alguno destruyere el templo de Dios, le destruirá Dios a él;
porque santo es el templo de Dios, que sois vosotros. Comentario bíblico. * 17. El Espíritu de Dios que nos convierte en templo de Dios, habitando en nosotros (versículo 16), ha de ser nuestro maestro (cf. 2, 12), sin lo cual no podemos entender las cosas de Dios ni, en consecuencia, edificar según ellas con oro y piedras preciosas (versículo 12). “Destruye, pues, el templo de Dios quien prescinde de escuchar como maestro al Espíritu Santo y pretende edificar sobre el fundamento de Cristo, según su propia iniciativa”.
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Nadie tiene derecho a manipular el propio cuerpo para el vicio ni el pecado, el que comete esta maldad no puede salvarse, arrastrará su pecado consigo mismo y el Señor lo castigará eternamente.
Dios es
nuestro creador, y la creación del Señor es perfecta. Pero la manipulación humana
está cargada de corrupción, defectos, y deformaciones en todos los sentidos, y
me refiero a los medicamentos de los ateos.
Notas Bíblicas
* 13 ss. Decían algunos, a la manera de los materialistas modernos:
fornicación y lujuria son cosas tan naturales y necesarias como satisfacer las
exigencias del estómago. A ellos responde el Apóstol: En verdad el estómago es
para los manjares, pero el cuerpo, como templo del Espíritu santo (versículo
19), está destinado para la gloria eterna. La Iglesia rechaza, por consiguiente,
el culto de la carne, tan fomentado en los teatros y en la literatura, y esto
no porque desprecie el cuerpo (Colosenses 2, 16 y nota), sino porque respeta la
dignidad del mismo. “Si tú dices: tengo derecho a llevar una vida regalada y
entre placeres, te responde el Apóstol: Ya no eres hombre libre y dueño de ti
mismo; ya eres esclavo del regalo y del placer” (San Crisóstomo). El cuerpo es para el Señor, etc.: Es
decir, para hacerse uno mismo con Cristo, como miembro de Él. Véase Ezequiel
18, 4 y nota. Y Él es para el cuerpo, pues será Él quien lo resucitará y
glorificará. Cf. Filipenses 3, 20 s.
* 17. Un mismo espíritu,
por participar de la divina naturaleza mediante la gracia. Cf. 6. 23; II Pedro
1, 4. “De la naturaleza del amor es transformar al amante en el amado; por
consiguiente, si amamos lo vil y caduco nos hacemos viles e inestables... Si
amamos a Dios nos hacemos divinos” (Santo Tomás).
* 19. “La impureza es un materialismo grosero, un sacrilegio que
deshonra los miembros de Cristo, una degradación del propio cuerpo, una
profanación que viola el templo del Espíritu Santo, una injusticia que desconoce
los derechos de Cristo sobre nosotros” (Bover).
* 20. Por un precio grande:
El texto dice solamente: por un precio:
el Apóstol quiere recalcar que en esa compra el precio fue enteramente pagado,
de modo que no puede dudarse que ya no somos nuestros. Véase en 7, 23, cómo
insiste en esa misma verdad para convencernos de que no podemos esclavizar
tampoco a otros hombres. “No contento con purificarnos, el Salvador nos ha
enriquecido, pues nos mereció con su muerte la gracia santificante y la
felicidad celeste. Por lo tanto, considerando que la Sangre de Cristo ha sido
el precio de nuestro rescate, ¿no nos sentimos inducidos a guardarnos más
cuidadosamente de toda caída?” (Santo Tomás).
|
Comento: La visita del Señor siempre la debemos tener muy presente, no solamente cuando estamos en oración, o le recibimos cuando nos alimentamos con la Sagrada Eucaristía, cuando estamos en adoración. Y rezamos nuestras devociones: el Santo Rosario, las novenas en su tiempo. Son visitas en que nos preparamos nuestro corazón todos los días, el Señor no se separa de nosotros. El Señor quiere vernos
limpios, perfectos y santos, y aún en las adversidades, los tropiezos que el
enemigo quiere provocarnos, nosotros estamos firmes en la fe, en el Señor. No tiene poder el demonio cuando deseamos que el Hijo de Dios esté con
nosotros y le obedecemos con pureza de corazón. Pero el alma que no busca al
Señor se hunde en sus propias miserias. |
Considerando otros detalles, peca gravemente contra sí mismo, el que se tatúa, pues esto es alianza y comunión con los espíritus malignos, del mismo modo profana el templo del Espíritu Santo el que fuma y se droga.
No nos
pertenecemos, y no debemos hacer con nuestro cuerpo nada de aquello que son
sugestiones del demonio, como los tatuajes, etc.
Los pensamientos y actos lujuriosos nunca fueron naturales,
|
En 1 Corintios III, 16¿No
sabéis acaso que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en
vosotros? 17 Si alguno destruyere el templo de Dios, le destruirá Dios a él;
porque santo es el templo de Dios, que sois vosotros.
Comentario Bíblico: * 17. El
Espíritu de Dios que nos convierte en templo de Dios, habitando en nosotros
(versículo 16), ha de ser nuestro maestro (cf. 2, 12), sin lo cual no podemos
entender las cosas de Dios ni, en consecuencia, edificar según ellas con oro
y piedras preciosas (versículo 12). “Destruye, pues, el templo de Dios quien
prescinde de escuchar como maestro al Espíritu Santo y pretende edificar
sobre el fundamento de Cristo, según su propia iniciativa”.
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Nadie tiene derecho a manipular el propio cuerpo para el vicio ni el pecado, el que comete esta maldad no puede salvarse, arrastrará su pecado consigo mismo y el Señor lo castigará eternamente.
Dios es nuestro creador, y la creación del Señor es perfecta. Pero la manipulación humana está cargada de corrupción, defectos, y deformaciones en todos los sentidos, y me refiero a los medicamentos de los ateos.
* 13 ss. Decían algunos, a la manera de los materialistas modernos:
fornicación y lujuria son cosas tan naturales y necesarias como satisfacer las
exigencias del estómago. A ellos responde el Apóstol: En verdad el estómago es
para los manjares, pero el cuerpo, como templo del Espíritu santo (versículo
19), está destinado para la gloria eterna. La Iglesia rechaza, por consiguiente,
el culto de la carne, tan fomentado en los teatros y en la literatura, y esto
no porque desprecie el cuerpo (Colosenses 2, 16 y nota), sino porque respeta la
dignidad del mismo. “Si tú dices: tengo derecho a llevar una vida regalada y
entre placeres, te responde el Apóstol: Ya no eres hombre libre y dueño de ti
mismo; ya eres esclavo del regalo y del placer” (San Crisóstomo). El cuerpo es para el Señor, etc.: Es
decir, para hacerse uno mismo con Cristo, como miembro de Él. Véase Ezequiel
18, 4 y nota. Y Él es para el cuerpo, pues será Él quien lo resucitará y
glorificará. Cf. Filipenses 3, 20 s.
* 17. Un mismo espíritu,
por participar de la divina naturaleza mediante la gracia. Cf. 6. 23; II Pedro
1, 4. “De la naturaleza del amor es transformar al amante en el amado; por
consiguiente, si amamos lo vil y caduco nos hacemos viles e inestables... Si
amamos a Dios nos hacemos divinos” (Santo Tomás).
* 19. “La impureza es un materialismo grosero, un sacrilegio que
deshonra los miembros de Cristo, una degradación del propio cuerpo, una
profanación que viola el templo del Espíritu Santo, una injusticia que desconoce
los derechos de Cristo sobre nosotros” (Bover).
* 20. Por un precio grande:
El texto dice solamente: por un precio:
el Apóstol quiere recalcar que en esa compra el precio fue enteramente pagado,
de modo que no puede dudarse que ya no somos nuestros. Véase en 7, 23, cómo
insiste en esa misma verdad para convencernos de que no podemos esclavizar
tampoco a otros hombres. “No contento con purificarnos, el Salvador nos ha
enriquecido, pues nos mereció con su muerte la gracia santificante y la
felicidad celeste. Por lo tanto, considerando que la Sangre de Cristo ha sido
el precio de nuestro rescate, ¿no nos sentimos inducidos a guardarnos más
cuidadosamente de toda caída?” (Santo Tomás).
domingo, 19 de julio de 2026
VIII Domingo después de Pentecostés, San Lucas XVI.
VIII Domingo después
de Pentecostés
Textos sagrados:
Sagrada Biblia Straubinger
San Lucas XVI
1Dijo
también, dirigiéndose a sus discípulos: “Había un hombre rico, que tenía un
mayordomo. Este le fue denunciado como que dilapidaba sus bienes. 2Lo
hizo venir y le dijo: « ¿Qué es eso que oigo de ti? Da cuenta de tu
administración, porque ya no puedes ser mayordomo»*[1].
3Entonces el mayordomo se dijo dentro de sí mismo: « ¿Qué voy a
hacer, puesto que mi amo me quita la mayordomía? De cavar no soy capaz;
mendigar me da vergüenza. 4Yo sé lo que voy a hacer, para que,
cuando sea destituido de la mayordomía, me reciban en sus casas». 5Y
llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: « ¿Cuánto debes
a mi amo?» 6*Y él contestó: «Cien barriles de aceite». Le dijo: «Aquí tienes tu
vale; siéntate en seguida y escribe cincuenta». 7*Luego
dijo a otro: «Y tú, ¿cuánto debes?» Éste le dijo: «Cien medidas de trigo». Le
dijo: «Aquí tienes tu vale, escribe ochenta». 8*Y
alabó el señor al inicuo mayordomo, porque había obrado sagazmente. Es que los
hijos del siglo en sus relaciones con los de su especie, son más listos que los
hijos de la luz.
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San Lucas XVI Sagrada Biblia Comentada Nácar—Colunga. La trama es
sencilla. Un administrador infiel va a ser destituido. Con ello, su fama y
porvenir se hunden. La narración no resalta otros detalles intermedios, que
podían suponerse; pero son elementos que no interesan a la finalidad
propuesta. Este hombre, antes de ir a su dueño a rendir cuentas, se previene
para el futuro, haciendo favores con fraude,
ya que debe ser hombre débil que no puede ponerse a trabajar, y el
mendigar le avergüenza: les rebaja en las cuentas parte de lo que debían. |
El administrador infiel son los lobos rapaces, usurpadoras de los Apóstoles y de la sucesión del Apóstol Pedro. Obispos que pierden el Reino de Dios por su codicia terrenal que son muchas. Más en los tiempos del conciliábulo Vaticano II, y muchas almas se pierden por las enseñanzas de los pastores.
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*1
Nácar Colunga, Nuevo Testamento, primera edición septiembre 2002: Segunda
impresión, octubre 2010 El
administrador, cuando se enteró le iba a su cargo razonó así: para otros
trabajos no valgo, voy a congraciarme con los que deben algo a mi amo quito
la tasa que él había añadido al precio que había puesto su amo, así ganaría
amigos entre los deudores de su amo. El amo cuando se enteró de los hechos
por el administrador, alabó su astucia.
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Notas Straubinger
* 6. El barril corresponde al bat hebreo
= 36,4 litros.
* 7. Cien medidas hebreas son 364
hectolitros.
* 8. Los hijos de la luz son los hijos
del reino de Dios. Jesús no alaba
las malas prácticas del administrador, sino la habilidad en
salvar su existencia. Como el
administrador asegura su porvenir, así nosotros podemos "atesorar riquezas
en el cielo" (Mateo 6, 20) y no hemos de ser menos previsores que él. Aun
las “riquezas de iniquidad” han de ser utilizadas para tal fin. Es de notar que
no se trata de un simple individuo sino de un mayordomo y que las liberalidades
con que se salvó no fueron a costa de sus bienes propios sino a costa de su
amo, que es rico y bueno. ¿No hay aquí una enseñanza también para los pastores,
de predicar la bondad y la misericordia de Dios, que viene de su amor (Efesios
2, 4), guardándose de “colocar pesadas cargas sobre los hombros de los demás?”
(Mateo 23, 4). Cf. Jeremías 23, 33-40 y nota; Catecismo Romano III 2, 36; IV,
9, 7 siguientes
domingo, 28 de junio de 2026
San Lucas X, 32-42. 5º Domingo después de Pentecostés
Los lobos rapaces llegan a encontrarse incluso en la propia familia, compañeros de trabajo, entre los estudiantes, entre los vecinos, debemos ser muy vigilantes para que no nos destruyan, y menos en la fe.
Sagrada Biblia Straubinger
San Mateo Capítulo X, 32-42
Exhortaciones y consuelos
32 “Pues todo el que me confesare delante de los hombres, Yo también lo confesaré delante de mi Padre celestial; 33mas a quien me niegue delante de los hombres, Yo también lo negaré delante de mi Padre celestial.
34*No creáis que he venido a traer la paz sobre la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. 35He venido, en efecto, a separar
al
hombre de su padre,
a
la hija de su madre,
a
la nuera de su suegra;
36y serán enemigos del hombre los de su propia casa.
37Quien ama a su padre o a su madre más que a Mí, no es digno de Mí; y quien ama a su hijo o a su hija más que a Mí, no es digno de Mí. 38*Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de Mí. 39*Quien halla su vida, la perderá; y quien pierde su vida por Mí, la hallará.”
40* Quien a vosotros recibe, a Mí me recibe, y quien me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió. 41Quien recibe a un profeta a título de profeta, recibirá la recompensa de profeta; quien recibe a un justo a título de justo, recibirá, la recompensa del justo. 42*Y quienquiera diere de beber tan sólo un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, a título de discípulo, en verdad os digo, no perderá su recompensa.”
* 34. La verdad es como una
espada. No puede transigir con las conveniencias del mundo. Por eso los
verdaderos discípulos de Jesucristo serán siempre perseguidos. El Señor no
envía sus elegidos para las glorias del mundo sino para las persecuciones, tal
como Él mismo ha sido enviado por su Padre. Cf. Juan 17, 18; Lucas 12, 51 s.;
22, 36 y nota.
* 38. Cf. 16, 24 ss.
* 39. Quien halla su vida,
esto es, quien se complace en esta peregrinación y se arraiga en ella como si
fuera la verdadera vida. Ese tal, ya habrá tenido aquí “sus bienes” como dijo
Jesús al Epulón (Lucas 16, 25) y no le quedará otra vida que esperar. Véase el
ejemplo de los Recabitas en Jeremías 35. Otros traducen; “quien conserva su
alma”, esto es, quien pretende salvarse por su propio esfuerzo, sin recurrir al
único Salvador, Jesús. Véase Lucas 14, 26 ss.; 17, 33 y notas.
* 40. A Mí me recibe: Jesús
mismo vive en sus discípulos; es lo que da su significación a este
comportamiento. Y cuando Jesús habla del “ethos” de la relación filial con
Dios, de la actitud abierta y sin reservas frente al Padre y del amor fraterno
recíproco que ha de unir a los hijos de Dios, el sentido de esta actitud se
fundamenta asimismo partiendo de la persona de Jesús. “El que por Mí recibiere
a un niño como éste, a Mí me recibe; y el que escandalizare a uno de estos
pequeños que creen en Mí, más le valiera que le colgasen al cuello una piedra
de molino de asno y le arrojaran al fondo del mar” (Mateo 18. 5-6) (Guardini).
* 42. Si los que sólo apagan la sed física de un discípulo de Cristo, obtendrán su recompensa ¿cuánto más la recibirán los ministros de Cristo que apaguen en las almas la sed de verdad?
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Comentario Bíblico Nacar—Colunga Tomo V, Evangelios. Comentarios al Evangelio de San Mateo, X, 32-42 La Persecución Contra los Apóstoles (v. 16-23, Mc 13:9-13; Lc 3:10; 21:12-18). Cristo dice a sus apóstoles que les envía como "ovejas en medio de lobos." San Jerónimo pensaba que estos lobos eran los escribas y fariseos [ML 26:63., debido a la lucha del fariseísmo contra Cristo. Pero el contexto de Mateo tiene otra perspectiva, pues también les habla de persecuciones por parte de los tribunales gentiles. Por eso se puede extender a ambos enemigos. En un escrito rabínico de finales del siglo I se compara a Israel, en medio de paganos, a una oveja rodeada de setenta lobos [ Strack-B., Kommentar. I p.574; cf. 4 Esd 5:18: cf. Bornkamm, Theol. Wórt. N.T. IV, 309]. El lobo en el N.T. suele significar los falsos profetas (Mt 7:15; Act 20:29), o también un peligro no fácilmente identificable (Jn 10:12). Aquí no son herejes (v.17-25): deben de ser judíos-fariseos-enemigos de Cristo y sus apóstoles. No se olvide la redacción "eclesial" de Mt. Por ser este medio al que los envía difícil, les dice: "Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas." El sustrato aramaico de "prudentes" es 'arumim, como se dice de la serpiente del paraíso (Gen 3:1). Por eso su sentido es de hábiles, astutos, prudentes; gentes hábiles para conducirse en la práctica [ Mt 25:2ss; Spicq, Le vertu de simplicité dans VAnden et le Nouveau Testament: Rev. Scienc. Phil. Théol. (1933) 1-26]. La simplicidad la imitarán de las palomas. El término griego que lo expresa es ¿xepatot, lo que no tiene mezcla, y el substrato aramaico debe de ser temimím, "perfectos." Tendrán esa perfección de la paloma que es la simplicidad. Sobre el 320 decía el rabí Juda bar Simón: "Dios decía de los israelitas: Conmigo son simples como palomas, pero con los pueblos del mundo son astutos como serpientes." [Strack-B., o.c., I p.574.] La paloma aparece también en la literatura rabínica como símbolo del ave que no se deja tomar [Lagrange, Évang. s. Sí. Math. (1927) p.202. El texto citado de Ber. r. 38a.]. Si, en ese medio de apostolado al que los envía, los enemigos se van a portar como lobos, los apóstoles les deberán oponer la simplicidad de la verdad sin doblez, pero no la ingenuidad sin precaución, sino con la sabia conducta que dicte la prudencia. El apostolado no es ímpetu incontrolado, sino verdad con prudencia. Por eso, “sed cautos con los hombres” (v.17a), porque os van a perseguir. No es que se condene el sufrir por él ni el martirio, que abiertamente se enseña, pero no deberán ponerse imprudentemente en manos de los “lobos.” Pues si el apostolado requiere dolor, también exige predicación; es esencia del apostolado (Rom 10:14-20). En esta obra de apostolado tendrán un triple enemigo: los tribunales judíos, los paganos y el seno mismo de la familia. Serán perseguidos “por su amor” y llevados para “dar testimonio” de Él:
1) Ante los sanedrines. Se refiere — además del Gran Sanedrín de Jerusalén — a los sanedrines locales que había en las villas de más de 120 hombres y se componían de 23 miembros y menos en los tiempos anteriores a la Mishna [felten, Storia dei tempi del N.T. vers. del al. (1932) II p.l 1:14; Strack-B., o.c., I p.576.]. Estos, “en sus sinagogas, os flagelarán.”
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