viernes, 27 de marzo de 2026

Suicidio asistido, eutanasia, aborto, proceden del diablo y sus compañeros

Suicidio asistido, eutanasia, aborto, proceden del diablo y sus compañeros, el juicio asistido es propio también dc la masonería, que hacen sacrificios a los demonios por medio de esas muertes, a la luz de la fe, no se puede negar esto que he comentado, como otros comentarios que irán apareciendo. 

El suicidio asistido, ni el aborto, ni la eutanasia, y otras formas de causar la muerte nunca será legal a los ojos de Dios, son leyes demoniacas, tambien son frutos del ateismo, de los enemigos de Dios.

Las herramientas del suicidio asistido es envenenar al ser humano con elementos químicos. Lo realizan los ateos, los que no esperan el amor de Dios, pero siempre es odio al prójimo. Realidad espantosa.  Los culpables son juzgados, y serán atormentados por toda la eternidad.

Esta sociedad gobernada por demonios han acostumbrado a los ciegos, que el suicidio es algo que puede hacerse, y pagan gran cantidad de dinero, para darle una muerte a la carta. 

Lo que hay detrás de cada suicidio asistido. 

Creyendo los suicidas, que con la muerte todo se termina, ya no sentirán preocupaciones, dolores en sus cuerpos, Pero en el último respiro en este mundo, se dan cuenta de la realidad, los sufrimientos, dolores, angustias, desesperación es todavía inmensamente mayor, de lo que habían padecido en la tierra. Los médicos no podrán ayudarle, todos ellos engañados por los demonios. Y cuán terribles son los tormentos, pues ya lo tienen a mano. No solamente sufrirán por el pecado del suicidio, también por todos los demás pecados no confesados. El infierno es cruel para las almas.

En los suicidios asistidos de nada le sirven el haberse maquillado, o vestir las mejores ropas para la ocasión. Pues entran en el infierno, hay que recordar que el suicidio es un gran pecado contra el 5º mandamiento de Dios, porque mata, asesina tanto a la persona como a la propia alma. Nunca es muerte digna, sino un abominable muerte, la muerte de los pecadores no son acogidas por la misericordia de Dios, pues ellos mismos pecaron contra la Misericordia de Dios. Rechazaron los remedios saludables de la autentica fe, una vida sin oración se dispone inmediatamente a la esclavitud con el demonio. 

En el infierno todo es deforme, nadie viste las mejores ropas, a nadie se les encuntran perfumados, maquillados. 

Verdaderamente "el juicio asistido" es otro invento del demonio, con todo el propósito de la condenación eterna de los que quieren someterse. 

¿No es hipocresía que muchos se suiciden y antes habían recibido el sacramento del bautismo?

Tenemos toda la vida para vivir conforme a la Voluntad de Dios, nunca nuestra voluntad. 

Deuteronomio XXX, 15-20

15 Mira qué hoy pongo ante ti la vida y el bien, la muerte y el mal; 16pues lo que hoy te mando, es que ames a Yahvé, tu Dios, andando en sus caminos, y guardando sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, para que vivas y te multipliques, y para que Yahvé, tu Dios, te bendiga en el país en cuya posesión has de entrar. 17Mas si tu corazón se aparta, de modo que no quieras escuchar, y si te dejas arrastrar a prosternarte ante otros dioses y darles culto, 18os declaro hoy que pereceréis sin remedio y que moraréis poco tiempo en la tierra a cuya conquista y posesión irás después de pasar el Jordán. 19Yo invoco hoy por testigos contra vosotros el cielo y la tierra, poniendo ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu posteridad, 20amando a Yahvé, Dios tuyo, escuchando su voz y uniéndote a Él, porque Él es tu vida y la longitud de tus días, que vivirás en la tierra que Yahvé juró dar a tus padres: a Abrahán, a Isaac y a Jacob.”

Comentario Straubinger:

* 15 ss. Nótese la claridad con que aquí se enseña la existencia del libre albedrío del hombre y, por ende, la responsabilidad que cada uno tiene de sus actos. Cf. versículo 19.

* 20. Porque Él es tu vida, etc.: ¡Que concepto tan admirable! Cuando Dios nos manda que nos apeguemos a Él, nos manda que seamos felices. “Los mandamientos que nos prohíben tantas cosas, se reducen a impedir que seamos infelices” (Scío).

* 15 ss. Nótese la claridad con que aquí se enseña la existencia del libre albedrío del hombre y, por ende, la responsabilidad que cada uno tiene de sus actos. Cf. versículo 19.

* 20. Porque Él es tu vida, etc.: ¡Que concepto tan admirable! Cuando Dios nos manda que nos apeguemos a Él, nos manda que seamos felices. “Los mandamientos que nos prohíben tantas cosas, se reducen a impedir que seamos infelices” (Scío).

 

 En el libre albedrío el ser humano no tiene autoridad de Dios para pecar. El pecado está fuera del libre albedrío. 

Las consecuencias de darse muerte a sí misma, es el haber rechazado al amor de Dios, rechazo a su misericordia.

¿Qué oración puede haber por aquellos que rechazaron la Voluntad de Dios para ponerse de acuerdo con demonios.?

 Dios nos da la vida, no quiere que vivamos en la muerte de los vicios y pecados. Pues su insoportable carga, es la muerte. 

inmoral es el suicidio. Porque si se pudiera dar alguna razón justa para perpetrarlo voluntariamente, sin lugar a dudas que ésta citada sería la más justa de todas. Pero como ni siquiera ésta es justa, ninguna razón lo es. 

San Agustín, La Ciudad de Dios, libro I,  CAPÍTULO XXVII

            La propuesta del demonio es también decir a todas las almas “échate abajo” (San  Mateo, IV, 6), no pudo hacerle caer en la tentación a Iesús Nuestro Señor y Rey, tampoco son vencidos las almas que con la ayuda de Dios combate diariamente con el pecado. Protegidos por el Padre Celestial, y por la intercesión de la Santísima Virgen María. 

Arrojate abajo.

Segunda tentación

Arrojarse precipicio abajo, propio es del diablo y de sus compañeros; de Dios levantar aun a los caídos

(San Juan Crisóstomo; Sermones del Evangelio de San Mateo.  homilía XIII, 3. Obras de San Juan Crisóstomo, Tomo I, página  241. Biblioteca de Autores Cristianos. 141

 


Por muy fuerte que sean las tentaciones, el Señor nos libra si acudimos a Él, también cuando la Santísima Virgen María suplicamos que interceda por nosotros, aprendemos a ser humildes y el diablo huirá de nosotros.

7Someteos, pues, a Dios; al diablo resistidle, y huirá de vosotros. 8Acercaos vosotros a Dios y Él se acercará a vosotros. Limpiaos las manos, pecadores; purificad vuestros corazones, hipócritas. 9Sentid vuestra miseria, lamentaos y llorad. Truéquese vuestra risa en llanto y vuestro regocijo en pesadumbre. 10Abajaos delante del Señor y Él os levantará. 

Straubinger:

* 7. ¡Gran secreto! El diablo, con todo su poder, es cobarde. Si nos ve decididos, huye. Cf. Efesios 4, 27.

* 8 ss. Acercaos a Dios: ¿Por qué camino podemos acercarnos al Omnipotente? San Agustín responde: “Ved, hermanos míos, un gran prodigio: Dios es infinitamente elevado; si quieres elevarte, se aleja de ti; y si te humillas, desciende hacia ti”. Así lo dice el Apóstol en el versículo 9. Notemos cuan fácil es esta humildad en la presencia del Señor, es decir, toda interior, y no con un espíritu de servilismo, sino con la pequeñez de un niñito delante del Padre que lo ama. Cf. I Pedro 5, 6. 


Es un gran error, aquellos que dicen que hay que rezar por las personas que se han suicidados, ¿es esto una verdad? No debemos hacerlo. Pues todo suicidio es una obediencia al demonio, y nosotros no debemos obedecer a quien desea destruirnos, sino a Dios, porque quiere que nos salvemos. Y no se puede hacer oración. pues ellos decidieron como llevar sus vida lejos de Dios. Es el mal uso del libre albedrío. 

El suicida tiene relación con los espíritus malignos a causa de sus pecados y vicios que no se arrepienten.

Pero antes del suicidio, el alma ya tiene acumulada en sí a lo largo de su vida, gran número de pecados y vicios,, por lo que pasa a ser propiedad del demonio. Abandona a Dios por los pecados consentidos acepta las sugestiones demoniacas. Al maligno le resulta muy fácil tomar el dominio, el control a la persona. 

 

Crisostomo Ev. Juan, Sermón 87

Nadie, en efecto, deja sin dolor su cuerpo, habiéndolo así dispuesto Dios como ya en otras ocasiones lo hemos dicho, para que no sucediera que muchos se suicidaran. Pues si dentro de semejante disposición divina, todavía el diablo ha logrado el suicidio y ha empujado a muchos a despeñarse en el abismo, si ese deseo de vivir no estuviera injerto y connaturalizado en el alma respecto del cuerpo, muchos más, sin duda, aun por ligeras tristezas, se habrían dado la muerte. Homilía LXXXVIII (LXXXVII) ) al Evangelio de San Juan)

 

 Incluso con métodos modernos se aprovecha en dar muertes a sus víctimas para hacerles hundir en lo profundo del infierno. Y engaña de tal manera, y recientemente, como a Noelia del Castillo, ella confesaba en una entrevista, de que quería morir, se había tirado desde un quinto piso, pero no había muerto en ese momento, pero tuvo dificultades en su movilidad, se maquillaba, según lo decía a la periodista. 

Conforme a las Santas Escrituras, los trastornos mentales se debe a la acumulacion de los pecados y vicios, y los remordimientos de conciencia. Y cada vez empeoraba, pero no buscó al Señor que ayuda siempre a los arrepentidos.  

Un alma que busca un sincero camino de oración, no suele caer, confía en Dios y escapa de las redes del demonio, sin oración el alma se ocupa de los asuntos del demonio, discotecas, malas compañías, el deporte, malas amistades, el alma sin oración se ocupa claramente en todo lo que no viene de Dios.

las noticias sobre la muerte de una joven que insistía en quitarse la vida, primero arrojándose desde un quinto piso, pero no murió al instante, quedó parapléjica, pero hacía movimientos , interiormente, ella, decía en una entrevista, que se cortaba para perder sangre y morir. Noelia lo confiesa en la entrevista, que quería morir. No encontró ayuda espiritual. 

Pero el suicida siempre está motivado por el maligno, por el demonio. Ella y toda su familia quiso permanecer abandonados de Dios, pero pensaba que apresurando el suicidio, se iría al cielo. El padre de la mentira le había convencido.

Pero, cuando el suicida ha comenzado su crimen, no lo he visto nunca, pero sucede así, que todos los demonios se abalanzas sobre esa alma, y los envuelven en desesperación profunda, pero ya esa alma no puede volver atrás,

Los espíritus malignos en las posesiones diabólicas, llegan a escoger a seres humanos, pero también a los animales por permisión de Dios. Las personas poseídas cuando están vacíos del Espíritu de Dios, que no se dedican a la oración, a la penitencia, sino que arrastra una vida de vicios y pecados, entonces los espíritus malignos se aprovechan de ello, y toman sus cuerpos. 

Biblioteca de Autores Cristianos. 141

obras de San Juan Crisóstomo I

Páginas 575/578

Homilía XXVIII, 3

 

POR QUÉ PERMITIÓ EL SEÑOR QUE LOS DEMONIOS ENTRARAN EN LOS CERDOS

 Más si alguno preguntara por qué accedió Cristo a la súplica que le hicieron los demonios y les consintió entrar en la piara de cerdos, le contestaríamos que no lo hizo ciertamente por benevolencia para con ellos, sino porque tenía Él en ello muy altos fines. Ante todo, hacer ver a los mismos a quienes había librado de aquellos perversos tiranos cuán grande era la maldad de aquellos traidores. Luego, para que todos se dieran cuenta que, de no habérselo Él permitido, los demonios no se hubieran atrevido ni con una piara de cerdos. En fin, para que vieran los mismos endemoniados que mucho peor que a los cerdos los hubieran tratado a ellos los demonios, de no haber gozado, aun dentro de su desgracia, de particular providencia de Dios. Porque, que a nosotros nos aborrecen los demonios más que a los animales, cosa es que a cualquiera se le alcanza. De suerte que los que no perdonaron a los cerdos, sino que en un abrir y cerrar de ojos se despeñaron con ellos en el mar; mucho más hubieran hecho eso con los hombres a quienes poseían y' traían y llevaban al desierto, si, aun en medio de su tiranía, no hubiera particularmente velado la providencia de Dios, sofrenándolos e impidiéndoles pasar adelante en su mal tratamiento de aquellos desgraciados. De dónde se sigue evidentemente que no hay nadie que no goce de la providencia de Dios, Y si no todos gozan de ella en la misma medida y del mismo modo, eso es justamente la prueba mejor de la providencia; pues conforme a la utilidad de cada uno, así se muestra también la acción de la providencia. Aparte lo dicho, otra lección aprendemos también de este hecho, y es que Dios no sólo tiene providencia de todos en particular, sino también de cada uno en particular. Es lo que el Señor declaró a sus discípulos cuando les dijo: En cuanto a vosotros, los cabellos todos de vuestra cabeza están contados (Mt 10,30). Y lo mismo puede evidente mente comprobarse por el caso de estos endemoniados. De no haber gozado de particular cuidado de lo alto, mucho tiempo antes hubieran sido ahogados por los demonios.

 

OTRAS RAZONES DE LA PERMISIÓN

DEL SEÑOR A LOS DEMONIOS

Otra razón que tuvo el Señor para permitir a los demonios entrar en la piara de cerdos, fue porque los habitantes de aquella comarca conocieran su poder. Porque es así que donde su nombre era ya muy conocido, no solía el Señor hacer señalado alarde de su poder; pero donde nadie le conocía, donde las gentes permanecían insensibles, allí hacía Él brillar la gloria de sus milagros, a fin de atraerlos al conocimiento de su divinidad. Y que entre los moradores de aquella ciudad había gentes estúpidas, bien claro se ve por el desenlace de todo este episodio. Porque, cuando debían habérsele postrado en adoración y admirar su poder, le mandaron recado suplicándole que se retirara de sus términos. —Y ¿por qué razón mataron los demonios a los cerdos? —No por otra razón sino porque el empeño de los demonios es siempre afligir a los hombres, y en la ruina de éstos está siempre su alegría. Eso fue, por ejemplo, lo que el diablo hizo con Job, aunque también aquí lo hizo por permisión de. Dios. Pero tampoco contra Job le dio Dios permiso al diablo por benevolencia para con éste, sino porque quería acrecentar la gloria de su servidor y cortarle al diablo todo pretexto de hablar desvergonzadamente contra Él. Y, en definitiva, sobre la cabeza del diablo rebotó cuanto él maquinara contra aquel varón justo. Realmente, también en el caso de estos endemoniados les salió la jugada al revés; pues, por una parte, quedó proclamado el poder de Cristo, y proclamada también, con más claridad aún, la maldad de ellos, de la que el Señor libró a los posesos; y, por otra, se demostró que, si el Dios de todas las cosas no se lo permite, no pueden ellos tocar ni a una piara de cerdos.

 

 Los demonios no van por su cuenta, sino que llegan a pedir permiso para someter al hombre pecador. La eutanasia, el suicidio asistido son éxitos de los demonios por medio de los inicuos, de hombres impíos que ejercen la medicina.

 

Biblioteca de Autores Cristianos. BAC. 171. MMXIX

OBRAS COMPLETAS DE SAN AGUSTÍN, XVI 

LA CIUDAD DE DIOS, (1º)                   

CAPÍTULO XXII

La muerte voluntaria nada tiene que ver con la fortaleza de ánimo

 2. Pero lo cierto es que muchos se quitaron la vida para no caer en manos de los enemigos. No preguntamos ahora si esto se realizó, sino si esto debió haberse realizado. El sano juicio debe ser antepuesto a los ejemplos. Son éstos los que están de acuerdo con aquél, y son tanto más dignos de imitación cuanto son de una religiosidad más excelente. No se han dado muerte los Patriarcas, ni los Profetas, ni los Apóstoles, ya que Cristo, en la advertencia de huir de una ciudad a otra en tiempos de persecución (Mt 10,23), les pudo aconsejar que muriesen a sus propias manos antes de caer en las del perseguidor. Cristo ni ordenó ni aconsejó que los suyos partiesen así de esta vida: él mismo prometió que a los que partían de aquí les prepararía unas moradas eternas (n 14,2). Así que, por más ejemplos que pongan en contra los gentiles, desconocedores de Dios, el suicidio es claramente ilícito para quienes dan culto al único Dios verdadero.

 

 Ningún cristiano que tiene su corazón bien ordenado a la Voluntad de Dios, ninguno comete el suicidio. Sino aquellos que no conocen a Dios porque lo rechazan. Todos pueden conocer a Dios, si así lo quieren y dispuestos a obedecerle con plena libertad. 

Recordando a los Santos mártires no se quitaron la vida, sino que la salvaron 


Biblioteca de Autores Cristianos. BAC. 99b. MCMXCI 

Obras completas de San Agustín (XIb). Promovida por la Federación Agustiniana

Cartas, (3.º)

Carta 204. Página 208.  

5. Con esas muertes furiosas que se irrogan algunos de ellos suelen ser detestables y abominables aun para muchos de los suyos, cuya mente no ha caído tanto en la demencia. Ya les he contestado, de acuerdo con las Escrituras y principios cristianos, que está escrito:  

Los que creen que pueden y deben darse muerte a sí mismos creerán que pueden matar también al prójimo si éste quiere morir y se halla en las mismas pruebas, pues dice la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mt 29,39; Mc 12,31; Lc 10,27; Lv 19,18)Pero el libro de los Reyes muestra lo suficiente que, sin la autorización de las leyes o del legítimo poder, no es lícito matar a otro, aunque éste lo pida y lo quiera y no pueda ya vivir. Porque el rey David mandó dar muerte al que remató al rey Saúl. Y eso que el reo alegó que Saúl, herido y agonizante, le había ordenado ejecutado para librar, con un golpe, de aquellos dolores al alma, que luchaba con las ligaduras del cuerpo y quería desasirse(Cf R 1,1-6). Quien sin autoridad alguna de legítima potestad mata a un hombre, es homicida. Luego quien a sí mismo se mata, no será homicida si no es hombre. Todo esto lo he dicho de mil modos en otros de mis sermones y escritos.

 


De cierto que son hijos de Satanás los que procuran la muerte de otras personas, suicidio asistido, eutanasia, aborto. Tormentos eternos para todos los que han empujado, y nunca se suele hacer por amor, sino por un profundo odio a las personas. 

 La eutanasia son sacrificios a los demonios,  el aborto son gravísimos crimenes.

Cuando el alma lleva una vida sin Dios, les sucede terribles desgracias. Al quitarse la vida, creen que ahi se termina todo. Pero con la muerte provocada con asistencia, o sin asistencia. En torno a esas almas, están los esppíritus malignos, no lo ven, pero le gritan muchas veces, que se suicide. Los demonios desean la muerte a todos aquellos con el suicidio asistido, la eutanasia, son ateos al servicio de los demonios. 

 Al demonio no les convienen que los ateos crean en ellos, son necios, e incapaces de comprender algo.


Y es por lo que los espíritus los escogen para ofrecerles herramientas inventadas para causar la muerte de las personas, como los referidos arriba.

Ciegos ven, cojos andan, leprosos son curados, sordos oyen, muertos resucitan, y pobres son evangelizados; y dichoso el que no se escandalizare de Mí!” (San Mateo XI, 5)

Comenta Straubinger:

* 5. En vez de larga respuesta, Jesús muestra a los enviados los prodigios que estaba obrando cuando ellos llegaron, y les prueba de este modo que Él es el Mesías, en quien se han cumplido las profecías (Isaías 35, 5 s.; 61, 1).

* 6. Dichoso el que no se escandalizare de Mí: Es decir, dichoso el que sabe reconocer que las precedentes palabras de Isaías sobre el Mesías Rey se cumplen realmente en Mi (cf. Lucas 4, 21 y nota), y no tropieza y cae en la duda como los demás, escandalizados por las apariencias de que soy un carpintero (Mat 13, 55; Marcos 6, 3), y porque aparezco oriundo de Nazaret siendo de Belén (Mateo 21, 11; Juan 7, 41 y 52), y porque mi doctrina es contraria a la de los hombres tenidos por sabios y virtuosos, como los fariseos. Dichoso el que cree a pesar de esas apariencias, porque ve esas obras que Yo hago (Juan 10, 33; 14, 12) y esas palabras que ningún otro hombre dijo (Juan 7, 46), y juzga con un juicio recto y no por las apariencias (Juan 7, 24). Porque los que dudan de los escritos de Moisés y de los Profetas (Juan 5, 46) no creerían aunque un muerto resucitara y les hablase. (Lucas 16, 31). ¡Y esto les pasó aún a los apóstoles con el mismo Jesús resucitado! (Lucas 24, 11). Dichoso el que sabe reconocer, en esa felicidad hoy anunciada a los pobres y cumplida en estos milagros, las profecías gloriosas sobre el Mesías Rey que, junto con dominar toda la tierra (Salmo 71, 8), tiene esa predilección que Yo demuestro por los pobres (Salmo 71, 12 ss.; Lucas 4, 18). Dichoso, en fin, el que, al pie de la Cruz, siga creyendo todavía, como Abrahán, contra toda esperanza (Romanos 4, 18), como creyó mi Madre (Lucas 1, 45; Juan 19, 25 y nota) y comprenda las Escrituras según las cuales era necesario que el Mesías padeciese mucho, muriese y resucitase (Lucas 24, 26 s. y 45 s.; Juan 11, 51 s.; Hechos 3, 22 y nota). Por eso nadie puede ir a Jesús si no le atrae especialmente el divino Padre (Juan 6, 44), porque es demasiado escandaloso el misterio de un Dios víctima de amor (I Corintios 1, 23). Por eso muchas veces, aunque nos decimos creyentes, no creemos, porque somos como el pedregal (Mateo 13, 21). Véase Lucas 7, 23 y nota.

 

Son muchas personas que suelen sentir una carga pesada, por causa de nuestro hombre viejo, pero los que no se acostumbran a la vida de oración, nunca piensan en recurrir al Señor, y se imaginan por engaño del padre de la mentira que para quitarse esos problemas es el suicidio, pero inmediatamente con el suicidio, descubren que sus problemas, pesadez se acaban. Y todavía se multiplican sus angustias, no buscaron a Dios pero se someten al demonio.

Pero al demonio no podemos vencerle con nuestras propias fuerzas, es vencio cuando con confianza acudimos a Iesus por intercesión de María Santísima. Ella nos ayuda, ruega por nosotros y los demonios huyen, pero esto se consigue con el corazón bien dispuesto. Ninguno se suicida cuando la devoción a María Santísima es verdadera. Las dudas no sirven para nada. ´

Los problemas principales es la vida del pecado, los remordimientos de conciencia, las torturas en vida porque al no pensar en la misericordia de Dios no acudieron al sacramento de la penitencia. La penitencia es de gran ayuda para el alma que desea paz interior, confesarse con algún sacerdote legítimo tradicional, y la tentación del suicidio se desvanece para siempre.

Muchos no creen en la existencia del diablo, sin embargo ahí está con toda ensaña para decirle que se suicide. Quién no tiene a Dios es acompañado por los demonios. 

Personas que colaboran con el diablo, cuando dicen que los suicidas no van al infierno, son opiniones heréticas y muy contrarios a las enseñanzas del Magisterio Tradicional de la Iglesia Católica.

 

San Mateo XI, 28-30

28Venid a Mí todos los agobiados y los cargados, y Yo os haré descansar. 29Tomad sobre vosotros el yugo mío, y dejaos instruir por Mí, porque manso soy y humilde en el corazón; y encontraréis reposo para vuestras vidas. 30 Porque mi yugo es excelente; y mi carga es liviana.”


Comentario Straubinger:

28. No sólo los muy agobiados; también todos los cargados, para que la vida les sea llevadera.

* 29. Nótese que no dice que soy manso, sino porque soy manso. No se pone aquí como modelo, sino como Maestro al cual debemos ir sin timidez, puesto que es manso y no se irrita al vernos tan torpes.

* 30. El adjetivo griego "jrestós" que Jesús aplica a su yugo, es el mismo que se usa en Lucas 5, 39 para calificar el vino añejo. De ahí que es más exacto traducirlo por “excelente”, pues “llevadero” sólo da la idea de un mal menor, en tanto que Jesús nos ofrece un bien positivo, el bien más grande para nuestra felicidad aun temporal, siempre que le creamos. El yugo es para la carne mala, mas no para el espíritu, al cual, por el contrario, Él le conquista la libertad (Juan 8, 31 s.; II Corintios 3, 17; Gálatas 2, 4; Santiago 2, 12). Recordemos siempre esta divina fórmula, como una gran luz para nuestra vida espiritual. El Evangelio donde el Hijo nos da a conocer las maravillas del Eterno Padre, es un mensaje de amor, y no un simple código penal. El que lo conozca lo amará, es decir, no lo mirará ya como una obligación sino como un tesoro, y entonces sí que le será suave el yugo de Cristo, así como el avaro se sacrifica gustosamente por su oro, o como la esposa lo deja todo por seguir a aquel que ama. Jesús acentúa esta revelación en Juan 14, 23 s., al decir a San Judas Tadeo que quien lo ama observará su doctrina y el que no lo ama no guardará sus palabras. Tal es el sentido espiritual de las parábolas del tesoro escondido y de la perla preciosa (13, 44 ss.). Del conocimiento viene el amor, esto es, la fe obra por la caridad (Gálatas 5, 6). Y si no hay amor, aunque hubiera obras, no valdrían nada (I Corintios 13, 1 ss.). Todo precepto es ligero para el que ama, dice San Agustín; amando, nada cuesta el trabajo: Ubi amatur, non laboratur.


 El Señor nos quita las cargas pesada, que rechacemos todo lo malo de nuestro interior. 

Pero la realidad es que la mayoría no quieren acudir a Nuestro Señor, porque se ve que se acostumbran a estar sometido al príncipe de las tinieblas.

Recientemente un desconocido me dijo: “Yo no creo en tu Dios”, se ríen, se burlan, desprecian, y con el tiempo acaban en la más terrible desesperación.

Los ignorantes dicen: “Hay que rezar por esas almas”. Las oraciones por los suicidas nunca fue enseñada por el Magisterio Tradicional de la Iglesia. Tampoco se celebra ninguna misa por ellos, fueron juzgados y condenados por el Justo Juez. El suicida es un criminal, pecó contra el 5º Mandamiento de Dios, que es no matar, el homicidio y el suicidio significa lo mismo. Son un despropósito, un gran error de quienes no quieren aprender la sana doctrina. Además, la Iglsia católica nunca celebran Misas por las personas que han matado su propia vida, porque sufren los tormentos eternos. 

Actualización, miércoles, 01 de abril de 2026. Al final de este tema.  

El suicida es  usurpador de la Soberanía de Dios, que da vida a la criatura, pero que no tiene autoridad divina destruirse así mismo con su propia muerte. Con el sacramento del Bautismo se convierte en templo sagrado de Dios. 
Pero si no ha recibido este sacramento de vida para la vida eterna. Siendo un hereje pecador, pertenece al demonio, pues no ha recibido nunca el sacramento del Bautismo, recibe también castigo eterno. Dios llama a todos, y quienes endurecen su corazón para no oír la voz de Dios cae fácilmente en los lazos del demonio.

Todos los que se han buscado cualquiera de las formas del suicidio, es porque no han llevado una digna vida moral. Las almas que tienen oración ferviente, siempre confía en Dios, incluso los más terribles problemas que hubieran tenido siempre recurren Él. El mundo resuelve esas peticiones de suicidio, con el consentimiento de la víctima. Pero el mundo no recibe la Autoridad de Dios para provocar eutanasia, o suicidio asistido. Esto viene además del demonio, de todas las personas ateas.

En el caso de Noelia del Castillo, no pertenecía a la Iglesia Católica, sino de una familia protestante.

Los protestantes para confesar sus pecados, acuden directamente a Dios, y no al Sacramento de la penitencia. Y por eso, lo que pienso, que sin este sacramento, los culpables, aumentan sus pecados, y creyéndose perdonados, los pecados siguen ahí, en su interior; cualquier vicio, pecados que en lugar de ser templos de Dios, lo hacen en guaridas de los espíritus malignos.

El suicidio imposibilita el ser templo de Dios, y los demonios maltratan ese cuerpo.

Luego, hay médicos dicen que la persona que acaba con la vida de tales suicida, les dan tres tipos de medicamentos, que ellos no lo han comprobado por sí mismo. Dicen para que el cuerpo deje de sufrir, primero el sedante, luego otros dos, sobre estos últimos no he buscado información.

Algunos medicamentos pueden aliviar los dolores del cuerpo, pero es claramente, que no alivia los padecimientos del alma, que son muchos más graves cuando se permanece en los pecados graves.

¿Cómo se sabe si uno se salva o se condena? La respuesta se da a conocer por medio de la Palabra de Dios.

« Si alguno destruyere el templo de Dios, le destruirá Dios a él » y hay otros textos parecidos. Pero si aquel pudiendo conocerlo, no quiere hacerlo, prefieren que sus opiniones sean doctrina cuando son opiniones contra el conocimiento de la verdad de la Palabra de Dios.

Quedan destruido cuerpo y alma, no alcanzó la salvación eterna:

Veamos en Apocalipsis VII, 8

8Mas los tímidos e incrédulos y abominables y homicidas y fornicarios y hechiceros e idólatras, y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago encendido con fuego y azufre. Esta es la segunda muerte.”

Comentario Straubinger:

* 8. En contraste diametral con lo del v. 7, y ya sin ningún término medio, muestra este v. la segunda muerte, o sea, el lago de fuego y azufre, el mismo infernal destino que la Bestia y el Falso Profeta inauguraron según 19, 20 y adonde Satanás acaba de ser arrojado (20, 9 s.). Cf. 21, 6. Llama la atención ver allí a los tímidos. Ni es esto lo que Israel llamaba santo temor de Dios (la reverencia con que lo honramos). ni tampoco es lo que el mundo suele llamar cobardía, en los que no hacen alarde de arrojo y estoicismo, pues la suavidad de las virtudes evangélicas no lleva por ese rumbo sino por el de la pequeñez infantil (Mateo 5, 3; 18, 3; Salmo 68, 15 y 21 y notas). Los tímidos que no llegarán a este cielo maravilloso son los que fluctúan entre Cristo y el mundo (Mateo 6, 24 y nota); los que se escandalizan de las paradojas de Jesús (Mateo 11, 6; Lucas 7, 23 y notas); los de ánimo doble, que dan a Dios todo, menos el corazón, lo único que a Él le interesa, y no se deciden a pedirle la sabiduría que Él ofrece porque temen que el divino Padre les juegue una mala partida (Santiago 1, 5-8 y notas); los que se dejan llevar “a todo viento de doctrina” (Efesios 4, 14; I Corintios 12, 2; Mateo 7, 15) y, por falta de amor a la verdad, concluyen siempre seducidos por la operación del error para perderse (II Tesalonicenses 2, 10 y nota). 

***

Mi comentario, 

como dicen algunos que “no sabemos si se condena el suicida o se salva, recemos por su alma”

Si no se entera de lo que enseña la Palabra de Dios, es porque no quiere, y se deja arrastrar por los respetos humanos. No es usted un verdadero apologista, y presume de ser el mejor.  

Abundan las lenguas mentirosas, como cuando tratan de atribuir mentiras a fray Pío de Pietrelcina sobre si la persona que se suicidó tirándose de un puente se condenó o se salvó. Pero que en uno de los sermones dice lo contrario, que en la desesperación de un librero, al ahorcarse se condenó.

Los mentirosos no tienen lugar en el Reino de Dios.. 

Ser fieles a Jesucristo es confiar en la devoción de María Santísima, ser devotos de María Santísima es creer que su intercesión por nosotros es infalible.

Pero ser protestante, aunque se lea la "Biblia protestante y rece" está visto que no es la verdadera solución, y sus oraciones caen en vano, que la hija no sale de ese camino de perdición. 

Cristiano y Católico es un único y verdadero nos ayuda mucho en la fe. 

Ser católico es lo mejor, porque María Santísima intercede por nosotros y el tentador no nos derriba, sino que huye. Amar a María Santísima es amar a Dios. 

Dios no tiene a su lado, ni socorre a los protestantes, tal cosa no tiene nada que ver con el verdadero Cristianismo.

Ha habido protestantes que se convirtieron a Cristo, gracias a la lectura de la Biblia Católica y Tradicional y a las enseñanzas de los Santos Padres.

Para no condenarnos necesitamos ser obedientes a la Voluntad de Dios, ser católicos y cristianos, cusztodiando la Tradición, Los malvados y herejes nos insultarán porque nuestros pensamientos se dirigen a la Voluntad de Dios y no en nuestra medida. 



El plan de Noelia en la entrevista era darse muerte así mismo,


Si hubiera sido una ferviente católica nunca se hubiera suicidado. La madre de Noelia o la abuela que se dicen en realidad no lo son, pero siendo engañados por el padre de la mentira, lo creen.

El servicio del suicidio asistido es un sistema ateo y masónico, como las donaciones de órganos.  Los cristianos no hacemos trato con la masonería, para que no nos condenemos. 

 

  

 Lo que se dice en la entrevista. 

Noelia Castillo Ramos, la joven de 25 años que ha logrado la eutanasia | Las Entrevistas de Sonsoles

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 💥 Psicólogo DESCODIFICA la comunicación NO VERBAL de Noelia Castillo: distorsión y sufrimiento

martes, 24 de marzo de 2026

San Francisco de Sales, el pecado de la maledicencia

 


San Francisco de Sales,

Introducción a la vida devota

Biblioteca de Autores Cristianos .BAC

 CAPÍTULO XXIX

DE LA MALEDICENCIA

 

El juicio temerario produce inquietud, desprecio del prójimo, orgullo y complacencia en sí mismo y cien otros efectos por demás perniciosos, entre los cuales ocupa el primer lugar la maledicencia, como la peste de las conversaciones. ¡ Ah! ¡Que no tenga yo uno de los carbones del altar santo para tocar con él los labios de los hombres, a fin de borrar su iniquidad y purificarlos de su pecado, a imitación del serafín que purificó la boca de Isaías! El que lograse quitar la maledicencia del mundo, quitaría de él una gran parte de los pecados y de la iniquidad.

El que arrebata injustamente la buena fama a su prójimo, además de cometer un pecado, está obligado a la debida reparación, aunque de diversa manera, según la diversidad de la maledicencia; porque nadie puede entrar en el cielo con los bienes ajenos, y, entre todos los bienes exteriores, la buena fama es el mejor. La maledicencia es una especie de homicidio, porque tenemos tres vidas: la espiritual, que estriba en la gracia de Dios; la corporal, que radica en el alma, y la civil, que consiste en la buena fama. El pecado nos quita la primera; la muerte, la segunda, y la maledicencia, la tercera. Pero el maldiciente, con un solo golpe de su lengua, comete, ordinariamente, tres homicidios: mata su alma y la del que le escucha, con muerte espiritual, y de muerte civil a aquel de quien murmura; porque, como dice San Bernardo, el que murmura y el que escucha al murmurador, tienen en sí mismos al demonio: el uno en su lengua, y el otro en sus oídos. David, hablando de los maldicientes, dice que «tienen la lengua afilada como las serpientes». Ahora bien, la serpiente, como dice Aristóteles, tiene la lengua dividida en dos, y con dos puntas. Tal es la lengua del maldiciente, que, de un solo golpe, pincha y emponzoña el oído del que la escucha y la buena fama de aquel de quien se ocupa.

Ruegote, pues, amada Filotea, que no hables nunca mal de nadie, ni directa ni indirectamente: guárdate de atribuir falsos crímenes y pecados al prójimo, de descubrir los que son secretos, de exagerar los ya conocidos, de interpretar mal una buena obra, de negar el bien que tú sabes que existe en alguno, de disimularlo maliciosamente, de disminuirlo con tus palabras; porque, de cualquiera de estas maneras, ofenderías mucho a Dios, sobre todo acusando falsamente o negando la verdad, en perjuicio del prójimo, ya que entonces sería doble el pecado: mentir y dañar, a la vez, al prójimo.

Los que, para murmurar, empiezan con preámbulos honrosos o echan mano de cumplidos e ironías, son los más finos y los más virulentos de los detractores. Conste, dicen, que le aprecio, y que, por lo demás, es un perfecto caballero; pero en honor de la verdad, es menester decir que ha obrado mal al cometer tal perfidia. Es una muchacha muy virtuosa, pero se ha dejado sorprender; y otras semejantes maneras de hablar. ¿No ves aquí el artificio? El que quiere disparar el arco, acerca la flecha hacia sí tanto cuanto puede, pero lo hace únicamente para dispararla con más fuerza. De la misma manera, parece que estos murmuradores atraen hacia sí la maledicencia, para dispararla más velozmente y para que así penetre más en los corazones de los oyentes. La detracción hecha en forma de ironía es la más cruel de todas; porque, así como la cicuta no es, de suyo, un veneno muy activo, sino bastante lento y que fácilmente se puede contrarrestar, pero mezclada con vino no es ya remediable, así también la murmuración, que de suyo, entraría por una oreja y saldría por la otra, como suele decirse, queda impresa en la mente de los que la escuchan, cuando se presenta envuelta en un dicho agudo y chistoso. «Tienen, dice David, el veneno del áspid en sus labios»; porque el áspid pica de una manera casi imperceptible, y su veneno causa, al principio, una comezón agradable, con la que se dilatan el corazón y las entrañas, y reciben el veneno, contra el cual ya no es posible, entonces, combatir.

No digas: «Fulano es un borracho», aunque le hayas visto embriagado: ni «es un adúltero», por haberle sorprendido en este pecado; ni: «es un incestuoso», porque haya caído en esta desgracia; ya que un solo acto no basta para calificar una cosa. El sol se detuvo una vez en favor de la victoria de Josué, y se obscureció, en otra ocasión, en favor de la del Salvador; nadie, empero, dirá que el sol esté inmóvil ni que es oscuro. Noé se embriagó una vez y otra Lot; éste, además, cometió un grave incesto. Sin embargo, ni ambos fueron bebedores ni el último fue incestuoso. No fue San Pedro sanguinario, porque una vez derramó sangre, ni blasfemó por haber, en una ocasión, blasfemado. Para recibir un calificativo basado en un vicio o en una virtud, se requiere cierta continuación y hábito, por lo que es una falsedad llamar a un hombre colérico o ladrón, por haberle visto encolerizado o hurtando una sola vez.



Aunque un hombre haya sido vicioso durante mucho tiempo, se corre el riesgo de mentir cuando se le llama tal. Simón el leproso llamaba pecadora a Magdalena, porque lo había sido antes; sin embargo, mentía, porque ya no lo era, sino una muy santa penitente; por esto Nuestro Señor salió en su defensa. Aquel necio fariseo tenía al publicano por gran pecador, tal vez por injusto, adúltero o ladrón; pero se equivocaba totalmente, porque, en aquel mismo momento, quedaba justificado. ¡Ah! puesto que la bondad de Dios es tan grande, que basta un momento para pedir y recibir la gracia, ¿qué certeza podemos tener de que un hombre que ayer era pecador, todavía lo sea hoy? El día precedente no ha de juzgar al día presente, ni el día presente al precedente; sólo el último es el que a todos juzga. Nunca, pues, podemos decir que un hombre es malo, sin riesgo de mentir, y, supuesto que falte, lo único que podemos decir es que ha cometido una mala acción; que ha vivido mal en tal época; que obra mal ahora; pero del día de ayer no se puede deducir ninguna consecuencia para el día de hoy, y mucho menos aún para el día de mañana.

Aunque es necesario ser extremadamente delicado en no murmurar del prójimo, es menester, empero, guardarse del extremo en que caen algunos, los cuales, para evitar la maledicencia, alaban y hablan bien del vicio. Si se trata de una persona verdaderamente murmuradora, no digas, por disculparla, que es abierta y franca; de una persona manifiestamente vana, no digas que es generosa y correcta; a las familiaridades peligrosas, no las llames simplicidades o ingenuidades; no disimules la desobediencia con el nombre de celo, ni la arrogancia con el nombre de franqueza, ni la lascivia con el nombre de amistad. No, amada Filotea; por el deseo de huir del vicio de la maledicencia, no se han de favorecer, adular, ni fomentar los otros vicios, sino que hay que llamar sinceramente mal al mal, y condenar las cosas que son dignas de reprobación. Haciéndolo así, glorificaremos a Dios, con tal que lo hagamos bajo las siguientes condiciones:

Para condenar loablemente los vicios de los demás, ha de exigirlo la utilidad de aquel de quien se habla, o de aquellos a los cuales se habla. Se cuentan, por ejemplo, en presencia de las jóvenes, las familiaridades indiscretas de aquellos y de aquéllas, que son evidentemente peligrosas; de la disolución de uno o de una en las palabras y ademanes, que son manifiestamente contrarios a la honestidad: si no condeno francamente este mal, más aún: si quiero excusarlo, esas tiernas almas que escuchan tomarán de ello ocasión para relajarse en alguna cosa semejante; su utilidad, pues, exige que, con toda libertad, recrimine estas cosas al instante, a no ser que pueda esperar otra ocasión, para cumplir este deber con menos daño de aquellos de quienes se habla.

Además de lo dicho, es menester que me corresponda a mí hablar acerca de aquel punto, por ejemplo, si soy uno de los principales de la reunión, de manera que, si no hablo, parecerá que apruebo el vicio; pues, si soy de los últimos, no me corresponde a mí iniciar la censura. Pero, ante todo, es necesario que sea absolutamente exacto en las palabras, de manera que no diga una palabra de más. Por ejemplo, si recrimino, por demasiado indiscreta y peligrosa, la amistad de aquel joven con aquella muchacha, por Dios, Filotea, conviene que sostenga la balanza en el punto medio para no aumentar un solo ápice la cosa. Si sólo hay una débil apariencia, no diré nada; si tan sólo una simple imprudencia, nada añadiré; si no hay ni imprudencia ni verdadera apariencia de mal, sino únicamente un simple pretexto para murmurar, efecto tan sólo de la malicia, o bien no diré nada, o diré esto mismo. Mi lengua, mientras habla del prójimo, es en mi boca lo que el bisturí en manos del cirujano, que quiere cortar entre los nervios y los tendones: es menester que el golpe que yo dé sea tan exacto, que no diga ni más ni menos de lo que es. Sobre todo es menester que, mientras recriminas el vicio, procures la mayor benignidad con la persona en el cual existe.

Es verdad que de los pecadores infames, públicos y notorios, se puede hablar libremente, con tal que se haga con espíritu de caridad y de compasión y no con arrogancia y presunción, ni para complacerse en el mal ajeno, porque esto sería propio de un corazón abyecto y vil. Exceptúo, entre todos, a los enemigos declarados de Dios y de la Iglesia, porque a éstos es menester desacreditarlos cuanto se pueda; tales son las sectas heréticas y cismáticas y sus jefes; es un acto de caridad gritar contra el lobo, dondequiera que sea, cuando se encuentra entre las ovejas.

Todos se toman la libertad de juzgar libremente y de censurar a los príncipes, y de hablar mal de naciones enteras, según la diversidad de afectos que cada uno siente por ellas. Filotea, no cometas esta falta, que, además de la ofensa de Dios, podría dar lugar a mil clases de disputas.

Cuando oyes que se habla mal de alguno, duda de la acusación, si buenamente puedes; si no puedes dudar, excusa, a lo menos, la intención del acusado, y, si tampoco es esto posible, da muestras de compasión por él, desvía la conversación, y los que no caen en pecado, lo deben todo a la gracia de Dios. Procura, con suavidad, que el maldiciente reflexione, y di alguna cosa buena de la persona ofendida, si la sabes.



Un cristiano debe evitar escuchar cuando se habla mal del prójimo, hay gran provecho espiritual para nosotros. Estas enseñanzas de San Francisco de Sales , estas enseñanzas ya las leemos en las Santas Escrituras, y las conoce el lector atento de la Palabra de Dios.  

 

A los enemigos declarados de Dios y de la Iglesia Santa de Dios, son toda clase de herejes,  sin llegar a la ira si hubiese ocasión, correjirle, pero es practicamente imposible que quieran corregirse aunque les tratemos con mucho respeto por el bien de su alma, prefieren las blasfemias, las palabras y conversaciones infectadas por los vicios y pecados. Cuando llevan arrastrando largos años con este vicio, no se enmiendan. Necesitamos apartarnos del camino de estos para que no nos arrastren a la perdición.

viernes, 27 de febrero de 2026

 


Publicada el
22/11/24 19:51 EN ESTE BLOG


Pasquale Cati: Concilio de Trento   (Búsqueda de Wikidata (búsqueda de Cirrus) Consulta de Wikidata (SPARQL)  Crear un nuevo elemento de Wikidata basado en este archivo)
Artista Pasquale Cati (1550-1620)  Wikidata:Q3897020 
Título Concilio de Trento
Tipo de objeto pintura
Fecha 1588
Medio pintura
Colección Santa Maria in Trastvere, Roma
Notas Estas pequeñas escenas en el techo están mejor tratadas por Cati que los paneles laterales más grandes. 

La mujer del primer plano, vestida con el atuendo papal, "no es el Papa Juana",   sino la Iglesia triunfante, vestida con el esplendor de la claridad doctrinal.

Fuente/Fotógrafo el concilio de Trento - la foto fue el 28 de agosto de 2005 a las 15:52, Anthony M. de Roma, Italia

El demonio destroza una imagen otra imagen de la Inmaculada.

 

Publicada 5/8/24 13:05


Publicado en Gloria.TV. 4 de Agosto de 2024

A las 2.30 de la madrugada del 3 de agosto, los basureros descubrieron que la pilastra de arenisca y la estatua de la Inmaculada Concepción de la pequeña plaza del colegio Nuestra Señora de las Nieves de Sevilla (España) habían sido objeto de actos vandálicos

 La estatua fue encargada por el ayuntamiento e instalada en 2006. Será reparada, informa Lavozdelsur.es.

La policía está investigando los hechos.

 Pudieron ser o los herejes protestantes, o grupos de mahometanos, satánicos:  pertenecen al linaje del Principe de este mundo. 


Génesis III, 14-15 

14 Dijo luego Yahvé Elohim a la serpiente: "Por haber hecho esto, maldita serás entre todos los animales y entre todas las bestias del campo. Te arrastrarás sobre tu pecho y comerás el polvo todo el tiempo de tu vida. 15 Pongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza, y tú le acecharás a él el calcañal."

 

Comentario Bíblico:

Entre los animales, la serpiente es quizá el que más repugnancia y aversión instintiva provoca en el hombre. Parece realmente un animal malditoSin duda que la serpiente — reptil por naturaleza — caminaba sobre su vientre antes de la tentación de Eva; pero el hagiógrafo ve en ello una humillación, indicio de abatimiento y derrota, como es indicio de realeza el caminar con la cabeza erguida. Sabemos que la serpiente no se alimenta del polvo, pero en la antigüedad así se creía, porque siempre aparece revolcándose en el polvo19. Pero en esto ve también el autor sagrado un signo de humillación: "lamer el polvo" equivale a ser vencido20. Quizá en esta aversión a la serpiente en el autor sagrado haya la intención de atacar al culto de la serpiente como divinidad de la fertilidad y de la fecundidad21. Según un texto de 2 Re. 18:4, el rey Ezequías destruyó la serpiente de bronce que había levantado Moisés en el desierto22, y que se había convertido en objeto de culto idolátrico, pues se le quemaban perfumes en su honor.

 

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Mi comentario:

 

El diablo como ángel caído, se hizo pasar como una serpiente. En el verso 15 habla del linaje de Satanás, son las personas que aún así persiguen a María Santísima. Los enemigos de Dios son aquellos que van destrozando las imágenes religiosas de la Mujer. Es tanto el odio que tienen a Dios el linaje del demonio, de Satanás, que ni siquiera pueden soportar imágenes religiosas.

La serpiente además de comer algunos animales de carne, también va tragando el polvo por donde se arrastra. O sea, que es verdad lo que dijo el Divino Creador.

 

El demonio precisamente muestra su presencia en los pecadores incorregibles, cuando hablan mal de la Llena de Gracia. El demonio trabaja en su propio linaje. Pero este linaje de la serpiente infernal, los mismos demonios se ensañan con ellos después de la muerte. El demonio no ofrece recompensa a los sembradores de maldades, sino tormentos y angustias sin fin, y para toda la eternidad. 

Este terrible enemigo también puede manipular a los apóstatas, a todos los herejes, al protestantismo, a los perseguidores de la Santa Iglesia, a los blasfemos, lujuriosos, maltratadores, manipuladores, a los poderosos del mundo. A los mentirosos, a los deportistas, todos los tibios, malos cristianos. A los indiferentes, a todos los rebeldes a la Palabra de Dios. A todos los poderosos que ansían tener su reino terrenal, pero acabarán sin nada en el infierno.