domingo, 26 de abril de 2026

¡Cuidado con la levadura de Herodes! San Mateo VIII, 15.

 




De los Sermones de San Antonio de Padua. Doctor Evangélico.

III, 11. Página 502

Murcia 2015

 

Dichosa la borrica, dichosa la Iglesia, que tiene semejante jinete. Pero el obispo de nuestro tiempo es como Balaán, que iba montado en una borrica la cual veía al ángel que Balaán no podía ver (cf. Núm XX ,21-30). Balaán quiere decir el que precipita la fraternidad o alborota a la gente, o devora al pueblo (Cf. Glo. Ord. II Pedro, capitulo II, 15). Éste es el tronco inútil, el obispo de mala fama, que con su mal ejemplo precipita la fraternidad de los fieles en el pecado y después en el infierno; con su falta de sabiduría, porque es un ignorante, turba a la gente" con su avaricia devora al pueblo. Semejante sujeto, montado en la burra, no sólo no ve al ángel, sino que ve al diablo, que se esfuerza en precipitarlo al inferno. Pero el pueblo sencillo, mientras tiene fe recta. mientras obra bien ve al ángel del gran consejo, ama y conoce al Hijo de Dios.

 

 

Obispos son también todos los que usurpan la sucesión apostólica, y del Apóstol San Pedro. Ninguno de ellos alcanza la Vida eterna, inmediatamente al dejar la vida terrenal, son arrojados al fuego eterno.

No tienen inteligencia porque el Espíritu Santo no está con ellos. No corrige al Pueblo Cristiano, los respetos humanos, la cobardía lo someten en un manto de silencio 

Para mayor engaño de los pobres ciegos, son todos aquellos que no tienen en cuenta al Divino Maestro. Y sí mucho de lo que diga Herodes y sus partidarios.  

Los malos pastores tienen buena fama entre los impíos, son ciegos que no soportan la luz del Señor, y siguen como líder el ciego que los guías hacia el abismo. 

Tales mercenarios tienen mala fama a los ojos de Dios, que los abandona a los malos deseos de sus corazones, hacen lo que quieren, de forma orgullosa, desconocen lo que es la humildad interior.

 

Si predicaran la verdad tal como es y la misma verdad lo exige y la divina Escritura abiertamente lo impone, ellos incurrirían en el odio de las personas mundanas… Jamás se debe dejar de decir la verdad, aun a costa de provocar escándalo»

 

«La verdad engendra odio; por esto algunos, para no incurrir en el odio de los demás, echan sobre su boca el manto del silencio. Si predicaran la verdad tal como es y la misma verdad lo exige y la divina Escritura abiertamente lo impone, ellos incurrirían en el odio de las personas mundanas… Jamás se debe dejar de decir la verdad, aun a costa de provocar escándalo»  (Sermones, I, 332).

[Selecciones de Franciscanismo, vol. XXIV, n. 70 (1995) 71-85. La predicación de San Antonio de Padua | El pan de los pobres ]

 Del linaje del demonio, recibimos esos desprecios, sin que nada malo le hagamos. 


Los buenos cristianos prefieren a pastores que se asemejen a Nuestro Señor.

Los malos cristianos prefieren imitadores de Judas Iscariote. Obispos de mala fama, mundanos, que honran a los enemigos de Dios. Que cierran conventos, monasterios, expulsan a buenos religiosos y religiosas. Que prohíben el camino a la verdadera y santa vocación. El alma devota no se rinde, combaten la maldad, el engaño, la hipocresía, siendo fiel y obediente a Dios, por encima de las leyes de este mundo. 

El obispo de mala fama no se interesa en obedecer a Dios, sino en respetar la levadura de Herodes, Los respetos humanos corrompen la virtud de la pureza, el alma entonces se alía con los demonios. 


 

San Mateo VIII, 15

15Les hizo entonces esta advertencia: “¡Cuidado! Guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes

 

Comenta Straubinger:

15. La levadura de los fariseos, según vemos en Lucas 12, 1, es la hipocresía. Hemos de guardarnos tanto de compartirla cuanto de ser su víctima. La levadura de Herodes es la mala vida, que se contagia como una peste. Véase Mateo 16, 6 y 12.

 

 Los obispos como malos pastores, precisamente que no son buenos, prefieren complacer a los políticos y no a Dios. Descuidan y pisotean al rebaño de Cristo.

Ciertamente, hay buenos obispos, muy pocos, no se dedican al cuidado de las almas, en defensa de la Sagrada Tradición del Señor. El Altísimo nos provee de estos auténticos pastores, obispos, no faltará, porque el Señor estará con nosotros hasta el fin de los tiempos. 

En los momentos más difíciles Iesus siempre estará a nuestro lado. 

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