Nota: Hay algunas palabras en los salmos, y en otros textos de las Santas Escrituras, en que han cambiado el lenguaje más modernos, Que en lugar de Vos, que es el mejor tratamiento para Dios, y no tu, ni condúceme, sino Vos, guiadme, etc.
En los escritos de los Santos como San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, y otros, han respetado la reverencia, la piedad.
Las ediciones tibias de la Sagrada Biblia no llegan a encontrarse ese orden espiritual, y es una pena, porque no respetan a Dios, y no son conforme a la pureza de la fe.
Los que tratan de "tú" a Dios, no hacen bien, y se dañan así mismo. Los peores cristianos son aquellos que en sus impiedades, tratan también a Dios como "papito Dios", estos van por el camino de la perdición. La fe nos la da Dios y no el mundo.
Además, estoy convencido que en la Sagrada Tradición se rezaba de esa forma tan piadosa. También los Santos. Este respeto lo encontramos entre los escritos de Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz. Era profundísima la fe que tenían, la tibieza en cambio, siempre es un horrendo desorden y falta de respeto.
Biblioteca de Autores Cristianos. (BAC) San
Juan de la Cruz. 15. Obras completas. Dichos de luz y amor, pág. 157. 59. A la tarde te examinarán del amor. Aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición. |
El amor y respeto a Dios, debemos tomarlo muy en serio, si lo hacemos a nuestra medida, jamás podemos adelantar en la fe, aunque nos creamos que tenemos. La medida debe ser Nuestro Señor Iesus.
Pasos importantes, dejar nuestra condición, es lo que el Señor nos enseña negarnos a nosotros mismos.
Nadie debe dejarse engañar, porque la realidad, tal como somos, no podemos ser amados por Dios, si nos mantenemos en los vicios y pecados, nos vamos encaminando a la ruina más terrible, abandonemos nuestra condición, y revistámonos de Nuestro Señor Iesus Christum
Sagrada Biblia Straubinger
Salmo XXV, 1-8
1De David.
A Vos, Yahvé, Dios mío, elevo mi alma;
2en Vos confío, no sea yo confundido;
no se gocen a costa mía mis enemigos.
3*No, ninguno que espera en Vos es confundido.
Confundido queda el que locamente se aparta
de Vos.
4*Mostradme vuestros caminos, oh Yahvé,
indícame vuestras sendas;
5guiadme a vuestra verdad e instruidme,
porque Vos sois el Dios que me salva,
y estoy siempre esperándoos.
6*Acordaos, Yahvé, de vuestras misericordias,
y de vuestras bondades de todos los tiempos.
7*No recuerdeis los pecados de mi mocedad,
[ni mis ofensas];
según vuestra benevolencia acordaos de mí, por vuestra bondad, oh Yahvé.
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*3. Ninguno que espera en Vos es confundido: Lo absoluto de esta afirmación hace que ella sea un enorme
acto de fe (cf. Salmo 12, 5 y nota), siempre que estemos convencidos y no la
digamos solamente con los labios, como por costumbre. No es cosa fácil creer de
veras que Dios es bueno y nos ama. Pero esa cosa es precisamente lo único que
se nos pide: cuando Pedro empezaba a dudar se hundía (Mateo 14, 30 s.; cf.
Mateo 6, 30; 8, 26; 16, 8). De ahí que sea tan precioso el trato continuo con
las divinas Escrituras, pues con la Palabra de Dios se alimenta y crece esa fe,
según lo enseñan tantas veces San Pedro y San Pablo y según lo vemos aquí mismo
en los versículos 4, 5. 8, 9, 12 y 14.
* 4 s. Muéstrame, etc.:
(cf. Salmo 142, 8): He aquí el espíritu con que ha de estudiarse la Palabra de
Dios: un deseo ambicioso de conocer los atractivos de su verdad y las ventajas
de su salvación y una voluntad recta de saber lo que a Él le agrada, para poder
complacerlo, pues en vano lo pretenderíamos si Él no nos lo enseña (cf.
Sabiduría 9, 10 y nota y la oración del domingo XVIII después de Pentecostés).
Jesús revela que quienquiera busque a Dios con ese espíritu, lo hallará. Véase
Juan 7, 17 y nota.
* 6. Recuerda el salmista la historia del pueblo escogido. Desde
antiguo tuvo Dios compasión de su pueblo, mostrándose como su Padre y protector
en tiempos de los patriarcas en la salida de Egipto, en el desierto y en la
conquista del país prometido (cf. Salmos 77 y 104-106).
* 7. San Agustín comenta este versículo (según la Vulgata), diciendo:
“Perdóname, Señor, no sólo estos delitos de mi mocedad y de mis ignorancias
antes de que te conociera, sino también aquellos en los cuales aún ahora,
cuando vivo en la fe, caigo o por flaqueza o por las oscuridades que envuelven
esta vida.”
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Que el Señor borre todos nuestros pecados, los que le buscamos con sincero corazón. Y nos guarde puros, inmaculados, y seamos aptos para la vida eterna.
Nos hemos consagrado a Yahvé nuestro amado Dios. Y no somos confundidos siempre que le obedecemos. Aleja de nosotros a todos nuestros enemigos, visibles e invisibles. Nuestros enemigos en cambio ase llenan de confusión. Porque Dios es nuestra paz y salvación,
Estamos en un ambiente en la mayoría que piden la paz del mundo, pero siempre tienen guerras y más guerras.
Nosotros tenemos a Dios, porque con nuestras oraciones acudimos a Él, y por la intercesión de la Santísima Madre de Dios. Quien ama a María Santísima, la honra, complacemos a Dios
Que el Señor no recuerde nuestros pecados de toda vida. Habíamos pecado porque no hacíamos oración grata a Dios. Orar con el corazón, con nuestros pensamientos es mantener la puerta cerrada a las concupiscencias, a los enemigos del alma.
¡OH Dios mío, qué grande Sois, es inmensa vuestra misericordia para todos los que confía en Vos y os ama con todo el corazón. !
Enseñadme a amaros como es debido, no según mi vil condición, sino conforme a vuestra voluntad. Os ruego también por todos mis hermanos espirituales, ellos os adoran, aumentar su amor inmensamente en Vos, Dios mío.
Amado Padre eternos, por amor a vuestro Hijo Iesus, no permitáis que vuelva a ofenderos jamás, pues quiero morir definitivamente al mundo para que mi vida entera, y la de mis hermanos espirituales, Familia que lo son conforme a vuestra Voluntad divina. todos estemos bajo vuestra protección, y que el Malo nunca más nos descubra. Per Christum Dominum nostrum. Amén.
Continuará si Dios quiere

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